Últimamente no he estado enganchado a muchas series, de hecho he dejado un poco de lado ese tema por pereza, desde que acabaron ‘Lost’ y ‘Friday Night Lights‘ no he seguido con mucho ahínco series nuevas. Es cierto que me enganché a Battlestar Galactica y tras comprar de saldo ‘El ala oeste de la Casa Blanca’ me lo ventilé en nada, pero esas eran series que ya habían terminado y tenía todos los capótulos disponibles. Como digo, tras esos dos buques insignia de mi programación estadounidense (y dos magníficos parches ingleses como ‘Sherlock’ y ‘Black Mirror’) no había estado enganchado semana tras semana a una serie, ni siquiera la gran ‘Community’. Hasta ahora.

ABC Studios

La serie que me ha devuelto la impaciencia de esperar siete días es ‘Once upon a time’, un drama fantástico que nos lleva a la infancia. Aprovecho este parrafo del genial blog ‘Quinta Temporada‘ de ‘El País’ para sacar la sinopsis.

La serie relata la historia de los habitates de Storybrook, una ciudad ficticia del estado de Maine donde han quedado confinados muchos de los personajes de los hermanos Grimm, Charles Perrault y Hans Christian Andersen. Una maldición lanzada por la Reina Malvada (Lana Parrilla24Swingtown) los transportó allí y, como si tuvieran amnesia, ninguno recuerda su verdadera naturaleza.

Así, viajamos hasta el noreste de los Estados Unidos, al estado de Maine, para conocer el pueblo de Storybrook, donde viven los personajes de los cuentos de toda la vida, desde Blancanieves hasta Gepetto. Los creadores de la serie son dos antiguos productores de ‘Lost’ y se nota en el transcurso del capítulo, empleando ‘flashbacks’ como si te contaran la historia de Said o Sawyer. A mi parecer destaca el vestuario, muy de princesas y cuentos de hadas, con lo complicado de conseguir que es todo eso, y las historias bien hiladas, junto con los personajes de toda la vida.

Si tuviera que ponerle algún defecto es, sobre todo, los entornos y/o personajes digitales, que se notan demasiado, tal y como pasaba con la escena del submarino en Lost. Algo, por otra parte, excusable, por la falta de tiempo y presupuesto para emplear unos efectos digitales de calidad cinematográfica. Por lo demás no tiene muchos peros.

Es una serie bonita, que se deja ver y busca entretener, enganchar y mantener cierto misterio, pero sin las idas de olla de ‘Lost’. Un producto para disfrutar, para verlo en familia, muy apto para los niños, muy colorida y oscura por momentos, pero que te mantiene pegado a la pantalla y con ganas de más en cada capítulo. Por ahora, en Estados Unidos, llevan 12 capítulos emitidos y, en breve, aterrizará en la televisión de pago española, habrá que esperar para el abierto. El caso es que merece la pena tener un ojo fijo en esta gran serie estadounidense. Os dejo con el trailer, para que vayáis abriendo boca.