A estas alturas ya deberíais de estar al tanto de la bloguera francesa que fue denunciada. Os pongo en antecedentes, por si acaso. Una bloguera francesa escribió un post desfavorable sobre un local y la dueña la denunció. Ahora, el juez ha condenado a la ciberredactora a pagar 2500€ para paliar el daño causado. Como estaba muy arriba en Google, la dueña del local argumentó que había perdido clientes. El peor calificativo que he leído al respecto ha sido el de “diva”. Como no sé francés, no puedo leer el post y saber qué decía exactamente. Esto me ha llevado a pensar en la importancia de los negafluencers. Y en su propia existencia.

Imagen vista en Ahoravalencia.es

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Como Google no tiene indexado el palabro, me lo apropio. Si cala, lo pondré en el curriculum. El caso es que si existen influencers, aquellos generadores de opinión que tienen una influencia sobre su comunidad, también existe lo mismo en negativo. De hecho, un influenciador puede serlo en ambos sentidos. Muchas veces no se hace con ánimo de dañar, si no informativo o, simplemente, para desfogarse. Hay que tener en cuenta que estos usuaruis no son trolls o gente que quiere ver arder el mundo, son usuarios descontentos.

Se trata de intentar apagar un fuego de reputación en base a los estándares normales. Ya es malo que un cliente esté descontento con lo que ofrecemos. Y es peor que ese descontento provenga de un influencer que nos puede crujir en el plano digital. Ahora mismo me viene a la cabeza el caso de Telepizza. Estábamos en Valencia y decidimos pedir una pizza para cenar. Llegó casi dos horas después de lo que nos habían prometido. Y con mil y un problemas al respecto. Un mal servicio que se sumaba a otras malas experiencias con la cadena en otros momentos. De hecho, nunca recomiendo Telepizza, a pesar de tener uno a escasos metros de mi casa.

Cuando se habla del marketing de influyentes no se suele hacer referencia a los casos negativos. Evidentemente, es raro que un influencer raje de la marca tras ser invitado y agasajado, pero se puede dar el caso. Por eso hay que tener cuidado con no crear negafluencers de manera accidental. Eso es tarea, en parte, de los que ofrecen esos servicios, pero no te olvides que como representante de esa marca en redes debes mantener un tono sereno y tranquilo. Son muchos los casos sonados de CMs a los que se les va de las manos y acaban excusándose en el consabido “me han hackeado la cuenta”.

Para evitarlos, da el mejor servicio posible. Y un trato amable. Bien parece que en el caso de la bloguera francesa hubo ausencia de esos elementos. Yo no tengo demasiadas quejas y siempre me quedo con las partes positivas. Pero también trato de comentar las sombras, no solo las luces. Espero no encontrarme con una denuncia en el buzón de casa, pero vete a saber. Prometo que en algún próximo post hablaré sobre los asuntos legales de las denuncias a blogueros por opiniones. Así saco los viejos apuntes de la carrera y les doy alguna utilidad.