Estos días ha saltado a la palestra el vídeo y la carta de Benja Serra, un periodista en Londres. El susodicho tiene dos carreras (Periodismo y Publicidad y RR.PP.) y un máster en community management y trabaja en una cafetería londinense sirviendo café, limpiando mesas y baños. En dicha carta se queja de la falta de oportunidades y que “merece algo mejor” después de su vida académica. Fue nombrado Premio Extraordinario de Fin de carrera en sus dos titulaciones. Tras leer la carta discrepo bastante con lo expuesto.

En primer lugar, he estudiado la misma carrera que él (Periodismo) y no considero un esfuerzo extraordinario acabarla. Tiene su dificultad, no lo niego, pero es una carrera relativamente sencilla y cómoda. Dentro de mi experiencia universitaria, no creo que los más brillantes académicamente sean los que más brillan en su trabajo. Bien es cierto que las carambolas y las casualidades pueden decidir de manera definitva el futuro laboral del estudiante. Varios de mis compañeros, a los que tengo gran aprecio y respeto profesional, no eran los que mejores notas sacaban. El que es bueno lo acaba demostrando, aunque no se esfuerce al máximo para conseguirlo. El buen rendimiento académico, en esta titulación, no significa mucho. Es una profesión puramente práctica y es con el desempeño y el paso de los años con lo que se demuestra el buen trabajo y la maestría en el mismo. Varios de mis compañeros lo han logrado en la prensa escrita. Lo han hecho a golpe de tecla y buen trabajo, aunque sus notas no fuesen para enmarcar (pero tampoco malas, ojo).

En segundo lugar, el Periodismo es una carrera muy versátil. Es cierto que los medios de comunicación están despidiendo a un montón de periodistas al año y es complicado conseguir curro. Ahora mismo, trabajar en un medio por un sueldo más o menos digno es una quimera. Tratar de intentarlo a pesar de darte muchas veces contra un muro es, en mi opinión, estrechez de miras. Muchos periodistas que han sido despedidos han acabado creando otros medios de comunicación, mucho menos ambiciosos, pero más interesantes, productivos y satisfactorios. No es necesario empezar a hablar de ellos, pero GranadaiMedia, Materia, InfoLibre, La Mareaeldiario.es, Territorio Málaga… Y existen muchos más. Surgen nuevas formas de comunicar y de contar historias. Yo mismo, con unos compañeros, monté un medio cultural que ha quedado un poco olvidado. Gente que iba conmigo a clase ha decidido lanzar una revista en papel gratuita (sí, en pleno 2013): Cactus. Valientes. Existen múltiples opciones y cada vez surgen más y más. Otro compañero de clase, Roberto, murió de éxito con su proyecto Cantabria Deportiva. Lo hicieron tan bien que les contrató la Federación Cántabra de Fútbol para realizarlo de manera oficial. ¡El primer año!

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También existen otras opciones como la de emprender. Sí, no es una palabra bonita. Sí, ha sido muy manoseada y utilizada. Pero no deja de ser otra opción más. Al acabar la carrera y no saber qué hacer con tanto currículum rechazado, me decidí a montar el ya mencionado medio cultural. De ahí derivó la posibilidad de crear una empresa y eso hicimos. Somos tres socios y tuvimos que aportar mucho menos de lo que cuesta un máster barato para poder fundar la sociedad y empezar a trabajar. Ahora mismo, con la ley de autónomos (según tengo entendido) la cuota a la Seguridad Social de los menores de 30 años es de 50€ mensuales. Con lo que cuesta un máster o una carrera en una universidad privada da para buscar clientes y tratar de sacar adelante el negocio que tú quieras. No digo que haya que hacerlo, tan solo que es una posibilidad como otra cualquiera. Hasta hay ayudas para emprender en distintos lugares. Algunas asociadas a universidades que dan ayudas de lo más variadas. Además, la experiencia que se gana en ese sentido viene muy bien para mostrar en el curriculum. ¿No buscan gente con experiencia? Pues tú la puedes tener, otra cosa es que cuente a quien te va a contratar.

Por último, existe la posibilidad que quieras huir de tu lugar de residencia. Siempre puedes acudir a otra parte del país, donde la cosa esté al mejor. Según me han dicho, en Bilbao los camareros españoles cotizan al alza en detrimento de los latinoamericanos. Igual me equivoco, pero puestos a trabajar detrás de una barra, igual es mejor en tu propio país. Si quieres emigrar, tienes más opciones. Iberoamérica es una buena opción, ya dominas el idioma y es un área geográfica muy grande donde buscar trabajo de lo tuyo. Aunque siempre queda lo que dijo e hizo el maestro Meneses, coger unos ahorrillos y largarte a alguna zona de conflicto a buscarte la vida. Menos cómodo, más peligroso, pero otra manera. Enrique dejo dicho que Oriente Medio lleva en conflicto desde la época del Imperio Romano, así que no es mal lugar para empezar. Mira a Manu Brabo, ha ganado un Pulitzer por sus fotos de Siria, aunque también estuvo preso un tiempo en Libia.

Aunque parezca que el panorama esté jodido, que lo está, hay recursos disponibles. No vamos a mejorar las cosas sin hacer nada, quejándonos o lloriqueando. Los periodistas llevamos mucho tiempo así, lamiéndonos las heridas. Lo mejor que podemos hacer es dar ideas y apoyar los proyectos de los demás. Puede que un medio pequeño no haga nada, pero la unión hace la fuerza. No me importa tener que trabajar de otra cosa para sacar adelante mi medio o empresa porque con el esfuerzo y las horas de trabajo que dedico no da lo suficiente como para vivir. Prefiero llorar por mi mala suerte tras intentar, sin éxito, atraer visitas e ingresos con buen contenido a un medio que he creado o he ayudado a crear mientras limpio WCs, que sin intentar nada. Hay multitud de opciones y recursos y a nada que nos lo curremos empezaremos a remontar. Eso sí, hay que ser lógicos y no pasarse con los gastos. Creo que llorar y maldecir tu suerte no es una opción viable. Y menos en una época de crisis como en la que estamos.