A raíz del graciosísimo vídeo de Álvaro Ojeda y su confusión entre Cristobal Colón y Nicolás Copérnico en la cabalgata de los Reyes Magos de Madrid (¡soy Copérnico!) me dio por entrar a cotillear un poco qué se contaban en OK Diario, el periódico digital de Eduardo Inda que no hace más que batir récords de visitas según ComScore. Craso error. Una portada llena de titulares sensacionalistas y relacionados con Podemos o sus filiales regionales. En el momento de escribir este post, la portada está copada con noticias sobre el caso de Nadia Nerea. Todo ello tratado con un mimo especial que no sonrojaría, ni por asomo, a un especialista en deontología periodística (nótese la ironía). Una vez se acaban esas noticias, empiezan las de Podemos.

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Estos son solo tres ejemplos de la, en mi opinión, malsana obsesión de este diario digital con el partido de la hizquierda berdadera. Aunque, por supuesto, no es un caso único y aislado (como la corrupción política, por ejemplo), puesto que más diarios intentan aprovechar la marca de Podemos para vender titulares al amparo del mejor invento del periodismo: el clickbait.

Ni siquiera es algo exclusivo del otrora oficio más bonito del mundo. En cuestiones políticas también aprovechan el partido de Pablo Iglesias para sacar réditos. Las campañas electorales que hemos tenido en estos últimos años lo han dejado claro. Podemos es el lobo feroz. Aunque luego, llegado el caso, no importa juntarse con ellos para según qué cosas. PSOE, PP y Ciudadanos han demonizado a la formación morada para conseguir algún voto más. Ya dijo Meneses que “el miedo es el mayor negocio del siglo XXI“.

Casos similares de obsesión los tenemos en el Ayuntamiento de Madrid con Manuela Carmena, alcaldesa de la capital de España, que recibe hostias como panes a diario por parte de prensa y rivales políticos. También la primera edil de Barcelona, Ada Colau, suele ser diana de muchos ataques. Ojo, no entro a ver si están o no justificados o cómo hacen su trabajo, simplemente quiero reflexionar sobre lo fácil que sale Podemos en la vida pública española.

Desde hace tiempo se viene denominando a Podemos, filiales regionales y acólitos, como populistas. Tanto es así, que la Fundeu ha designado populismo como la palabra del 2016. Populistas todos. Casi ni entendemos la palabra, se ha retorcido tanto que cuesta encontrarle un significado en la política española, pero se sigue empleando para definir a los podemitas.

Al final, parece que casi todo el mundo al que no le gusta Podemos está sacando algún tipo de beneficio de esta formación política. Sea en forma de audiencia, votos o relevancia. Parece que a los únicos que les funciona a medias lo de Podemos es a ellos mismos (sobre todo a Errejón, que se mete en peleas y siempre acaba perdiendo). No hubo sorpasso  y se quedaron lejos de formar un gobierno del cambio. ¿Conocéis más marcas que beneficien más a otros que a si mismos? Porque podríamos estar hablando de un caso único en el marketing.