No sé si conoceréis la ley electoral de este país, pero es que si te pones a mirar un poco por encima, el principio de igualdad queda un poco desfasado. Me explico, en el caso concreto de las elecciones al Parlamento Vasco, el voto alavés tiene mayor peso e importancia que el vizcaíno, puesto que la provincia de Álava elige al mismo número de representantes aún con menos población. Con esto no critico a los alaveses por ello, si no al genio al que se le ocurrió la ley electoral.

El gran Forges, como siempre, dando en el clavo

Lo mismo pasa en el Congreso y el, olvidado, Senado. La representación es únicamente “real” en circunscripciones (provincias) de más de diez escaños, que en España únicamente son Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. Lo que no quiere decir que el resto de provincias estén infrarrepresentadas, pero si que provoca la inutilidad del voto a partidos pequeños. Por eso los partidos minoritarios, pero con posibilidades de alcanzar el Congreso (estilo UPyD) se meten en la circunscripción de Madrid para arañar ese escaño. Esta es la causa del problema de infrarrepresentación de Izquierda Unida, que tiene casi un millón de votos y menos escaños que el PNV con más votos.

La máxima “un hombre, un voto”, que me ha planteado @rabross para hacer este post, es sencillamente la definición de sufragio universal, es decir, la posibilidad de que todo hombre y mujer, mayor de edad, vote en libertad. Este principio es básico en cualquier democracia y debería de ser el primero en instaurarse al crearse ésta. En cuanto a si es un método de control de masas, como me apuntaba el bueno de Roberto, no lo creo, ahora mismo no se me ocurre ningún otro método de elección representativa mejor. Creo que dar una opción en igualdad de condiciones a todo el mundo es la única manera de hacerlo parecer, cuanto menos, igualitario.

Aún así, sí que creo que debería de haber una reforma. Quizás no para crear una representatividad real, cosa muy complicada, si no para evitar un bipartidismo descafeinado como el que tenemos, en el que un tercer partido, no sea capaz de proponer un candidato viable a Presidente del Gobierno. Las cámaras de representantes, máximo órgano del país (o así debería de ser) están claramente enfrentadas en dos bandos, el PSOE y el PP, con los terceros partidos de espectadores y de vez en cuando con algo que decir, pero que se suman a la fiesta, más por invitación interesada de uno de los dos grandes, que porque tienen voz para meterse. Además añadiría los votos en blanco como “representatividad” y en caso de tener peso suficiente como para “ganar” un diputado, dejar ese sillón vacío, en representación del descontento popular.

Así os dejo esto, un pequeño cambio en la ley electoral podría cambiar mucho las cosas, al menos a mi parecer, el problema es que claro, a ver quién es el guapo que lo hace y pierde una importante cuota de poder, eso sí sería democracia y patriotismo. Un saludo.