Leioa es un municipio de paso. No un antiguo cruce de caminos donde se juntaban los distintos peregrinos a descansar y tomar fuerzas. Un municipio de paso más al estilo de los años 60, cuando todavía no había grandes autopistas y para ir a cualquier parte pasabas por pueblos cortados por la carretera nacional. Leioa tiene un poco de eso y, quieras que no, marca la vida de todo un pueblo. Enclavado entre el aeropuerto y el mar, entre las grandes villas de Getxo y la capital de la provincia, Leioa ha intentado cultivar una identidad propia alejada del lugar de paso que ha pervivido en la memoría de los vecinos de poblaciones limítrofes.

Así, desde Behargintza Leioa, el centro de empleo y desarrollo local, han decidido hacer algo más para que se conozca todo lo que esta localidad puede ofrecer y la calidad de la misma. Así, la corporación local citó a un nutrido grupo de blogueros de diversa índole a conocer un poco más Leioa de la mano de sus propios moradores. Lógicamente, Leioa es un lugar con sus historias, como cualquier otro. Con sus caras, sus cruces y sus cantos. Nos enseñaron, como era de suponer, la parte más amable de los comercios de la zona. Aún así, no siempre llueve a gusto de todos y pudimos encontrar algún que otro nubarrón en el soleado panorama comercial leioaztar.

Aunque no solo hay comercios en Leioa. La cultura es algo que intentan incentivar desde la corporación municipal. Desde el Umore Azoka hasta los conciertos que organizan cada semana en la bonita y bien integrada Kultur Etxea. La infancia también es una parte importante del pueblo, no en vano se trata del municipio con más ratio de colegios por niño de Bizkaia. Ellos también tienen sus momentos. No hay que olvidar los paseos maravillosos de los que dispone la localidad. Desde los jardines de Artaza que terminan en el imponente palacio, propiedad del Gobierno Vasco como residencia oficial, hasta el de la subida del centro a la Universidad por las campas de Sarriena, sin menospreciar la travesía por Pinosolo donde estar un poco más en contacto con la naturaleza y la vida rural gracias a esos baserris desperdigados, alguno con actividad agropecuaria, a cinco minutos de la consabida autovía.

IMG_20151009_171957

De los comercios que nos mostraron en las rutas que duraron viernes y sábado he querido quedarme con varias historias. Historias que muestran los dos lados de la moneda que es Leioa. Una de las partes amargas de esta radiografía es la de ‘Bolsos y complementos Flovar‘. Este local situado en la calle Iturribide, 13 se encuentra con el problema de la reciente peatonalización de su calle. Generalmente, la conversión de una vía para destinarla exclusivamente al paso de peatones suele llevar un aumento de la vida humana y comercial de la misma. No es el caso de Iturribide, que languidece paulatinamente por la falta de punch en la misma. “Nos harían falta un par de bares” nos comentaba Yolanda, su dueña. Ahora, tan solo acuden aquellas personas que saben lo que esta tienda ofrece, pero no consigue captar al peatón casual que transita por allí porque, sencillamente, no lo hay. De hecho, del segundo grupo de blogueros que fueron por libre, ninguno llegó a pasar por esta tienda que mantiene la persiana arriba desde 1983.

Un caso distinto es el de Josu Sarriugarte, que ha dedicado a la hostelería los últimos 25 años de su vida y, ahora, ha decidido coger un clásico bar de Leioa para poder hacer lo que él quiere, a su gusto y sin demasiadas complicaciones. Con ayuda de su mujer, Sarriugarte cogió las riendas de la Cafetería Maitane (Estartetxe, 13) en febrero de este año y ya lo ha llevado a conseguir el primer premio del concurso de pintxos de San Juan, las fiestas locales. Con mucha experiencia a sus espaldas tras haber sido jefe de cocina de varios restaurantes conocidos de Bizkaia, Josu se decidió a hacer buenos pintxos, a precios en consonacia con la zona y un buen menú del día. “Esto es Leioa, no puedo cobrar 2€ o más por un pintxo, porque no estoy Bilbao” nos contó. Aún así, intenta conseguir el mejor producto y elaborarlo con gusto para satisfacer al cliente. Después de cinco lustros en una cocina, Josu asegura que esta nueva etapa la ha tomado con muchas ganas, por suerte para él, la clientela ha respondido y todos disfrutan de la mano de Josu en los fogones.

Los pintxos ganadores del Maitane.

Los pintxos ganadores del Maitane.

Cultura por doquier

Si por algo destaca Leioa, además de por su boulevard, es por la cantidad de plazas que encuentras en sus entrañas. La plaza Pinotxo, junto a la calle Doctor Don Luis Líbano no es una excepción. Es una coqueta plaza con soportales y unos columpios para los niños. Como casi todas las plazas de Euskadi, cuenta con algún que otro bar. Ahí nos encontramos con la taberna Arkupe. En ella, su dueño reconoce que lleva cinco años, pero siente que es como si acabara de empezar. “He probado de todo para agradar a los clientes: pintxos, bebidas, etc. Pero aquí solo vendo vinos y Coca-Cola, da igual lo que intente”, nos comentaba el regente el Arkupe. Así, ha decidido darle una pequeña vuelta de tuerca al negocio y tratar de incentivar la cultura entre sus paredes, al igual que hace la corporación municipal. El Arkupe cuenta con un rincón donde se pueden encontrar distintas obras de ficción, que se prestan como si fuese una biblioteca más. Un añadido interesante para los fanáticos del noveno arte, el cómic. No es para menos, el local está decorado con imágenes de Superman, Batman, Spiderman y la conocida tira cómica de Calvin & Hobbes. Toda una declaración de intenciones. Antes de la despedida, el propietario cuenta al grupo de blogueros que todo esto lo hace por satisfacción propia, no le importa tanto si funciona, ahora quiere pasarlo bien y ser feliz mientras intenta no cerrar el negocio. Y se implica en las actividades locales. La taberna Arkupe intenta ser una dinamizadora cultural de la comunidad.

Es curioso ver cómo el préstamo sigue vivo en Leioa. En el transcurso de la visita se pasó por delante de dos pilares del viejunismo. Dos videoclubs que mantienen el préstamo de películas a la par que intentan diversificar el negocio. Ambos locales pertenecen a cadenas de videoclubs ya casi extintas del imaginario popular. La parte dedicada al cine queda muy relegada por las gominolas, pero mantienen en catálogo algunas de las últimas novedades y estrenos en DVD y Bluray. También intentan sobrevivir gracias a los videojuegos, ya sea con el alquiler de los últimos títulos disponibles o con la venta de consolas y periféricos. En uno de ellos, también tenían a la venta dispositivos creados con Raspberry Pi enmarcados en una bonita mini recreativa. Toda idea es poca para intentar salvar un negocio que, para muchos, lleva muerto más de una década.

Las paredes del Arkupe.

Las paredes del Arkupe.

Ninguna población sería la misma sin la existencia de los mercados. Aunque dentro de la cultura vasca, el mercado del pueblo no tiene una especial repercursión como, por ejemplo, si la tiene en la valenciana, todas las localidades de Euskadi cuentan con, al menos, un mercado al que acudir a comprar sus alimentos. Leioa no es una excepción. El Mercado Ikea (Sabino Arana, 91), traducido por colina o pendiente, sin relación con la multinacional sueca, es el ejemplo de Leioa. Un mercado como los de antes, con sus paredes de baldosas y sus puestos dedicados a la carne, la fruta o el pescado. Un centro neurálgico importante de la localidad algo venido a menos y que no contaba con una parada específica en el itinerario blogger. Revitalizar los mercados es una buena y bonita forma de incentivar la comunidad.

La fuerza de Internet

Los negocios pequeños, de barrio, no tiene que conformarse con la limitación de su área de influencia. Es el caso del centro integral de limpieza Hori Bai (Artaza, 8). Todo un ejemplo de cómo innovar tras más de 30 años de actividad. Ramón Martínez se ha lanzado a la Red desde su tintorería de toda la vida para darle un lavado de cara y enseñar en Internet que su negocio no se queda ahí. Gracias sus vídeos de Youtube (algunos superan los 130 000 visionados) intentan ofrecer un plus a sus clientes y darse a conocer en la comunidad y alrededores. Ramón cuenta que el equipo nacional uruguayo de rugby eligió Hori Bai para mantener sus equipaciones a punto porque los encontraron en Internet. Uno de muchos ejemplos de una tintorería (o centro integral de servicios, como él mismo define) que ha sabido reinventarse y ofrecer un valor especial a un servicio de toda la vida y que mantiene una competencia bastante elevada en la zona. Ramón asegura estar empapado en temas de SEO y visita su Google Analytics todas las mañanas. ¿Alguien decía algo sobre nativos digitales? Porque este inmigrante ha dado toda una lección de cómo echarse Internet a la espalda para conseguir mejorar en su negocio en una zona muy residencial y apartada del centro de Leioa. Para quitarse el sombrero.

Decoración del Jean Paul Spatium Moda.

Chula la decoración del Jean Paul Spatium Moda.

Internet, la última frontera del negocio local. Al menos eso han debido de pensar en Loycar (Sabino Arana, 56), una boutique que lleva 40 años vistiendo a los leioztarras y busca conseguir una personalidad propia en la Red. Desde Loycar nos explica su dueña que le ayudan sus hijos y nietos a llevar adelante la imagen de la boutique en redes sociales, aunque ella tiene miedo de “meter la pata”. A pesar de esa circunstancia, busca replicar la atención personalizada y el mimo al cliente que han caracterizado la tienda desde hace cuatro décadas. Poco a poco van buscando dar con la tecla, porque admiten que muchos de sus clientes están ahí y quieren ir a buscarlos.

En FieldBuru Leioa (Doctor Don Luis Líbano, 5) tampoco quieren perder el tren del futuro y Arantza Prado, la dueña de la tienda, ya está ultimando el lanzamiento de su tienda online. “Estamos probando la pasarela de pago, que ahí hay muchas cosas: devoluciones, tarjetas, poder pagar a cualquier hora…” explicó Arantza al grupo asistente. Ella, al igual que Loycar, busca acercarse a sus clientes, aunque añade la opción de comprar directamente. Contó, a modo de anécdota, que algunas madres le piden consejo a la hora de vestir a sus hijos, aunque hayan comprado en otro sitio. A modo de curiosidad, Arantza también consigue vestir a las amas y aitas como el infante porque alguna de las marcas que vende fabrica la misma ropa para niños y adultos. De este modo, los padres pueden ir a conjunto con los hijos en una estampa curiosa y poco habitual. Fieldburu busca salirse un poco de la norma y convertirse en un centro de referencia en cuestiones de moda en la zona.

Interior del Merkado Ikea de Leioa.

Interior del Merkado Ikea de Leioa.

No hay que olvidarse de Lamiako, un barrio apartado físicamente de la actividad municipal, con su oficina del ayuntamiento para asuntos propios. Paradójicamente, Lamiako es la zona mejor conectada, con estación propia de metro y al lado del barrio más obrero de Getxo, Romo. A un paso y medio de la Ría y el mar, es un barrio al alza que se revaloriza según pasan los años y cuenta con ambiciosos planes de renovación marcados por proyectos de VPO. Lamiako, el barrio olvidado y al alza de la localidad.

Así es Leioa. Un municipio con sus historias, con sus nubes y sus claros, con su sol y su lluvia. Distintos relatos para un cómputo general. Un pueblo marcado por una carretera que parte en dos un centro con identidad propia. Una localidad con 8 kilómetros y medio cuadrados en la que se reparten unos 30 000 habitantes y realizan una vida normal. Eso es lo que han intentado reflejar desde Behargintza Leioa, la normalidad que empapa las calles del municipio y la llamada de atención respecto a las poblaciones cercanas. Leioa tiene de todo: centros comerciales, colegios, campus universitarios, bares, tiendas, mercados… Un pueblo que lucha por ser algo que más que un lugar de paso y que, poco a poco, lo está consiguiendo.

Leioa es, al fin y al cabo, un mini mundo en si mismo.

Leioa es, al fin y al cabo, un mini mundo en si mismo.