Todos, en alguna ocasión hemos salido de fiesta y sabemos lo que es y lo que se vive. Normalmente siempre se vive el mismo lado de la historia, el del juerguista, que sale a divertirse, a beber (en algunos casos), a bailar y, por qué no, a ligar. Pero algunas veces toca estar al otro lado, sea cual sea, el del camarero, el del vecino que quiere dormir o el de cualquier otro trabajador en esa marabunta de gente.

Yo he pasado toda la vida en un bar, el de mi familia, por lo que sé que es el trabajo de un camarero, aunque no quiere decir que lo haga bien. Además llevo desde los 18 años tras la barra, en fiestas, en los momentos más duros y uno empieza a entender muchas cosas. Desde el otro lado se ven las cosas distintas, los camareros son unos bordes, unos chulos que sólo hablan con sus amigas, etc, y es cierto, muchos son así, pero no todos, alguno lo hacemos para ganarnos la vida, sacar dinero o simplemente echar una mano.

Hoy, en el momento de máximo ajetreo, un chico se ha quejado del precio del cubata y que andaba mal de dinero, yo le he contestado que andaba peor, lo cual es cierto porque no genero ingresos propios, y él ha respondido que yo era el camarero. Realmente no he sabido a qué se refería, pero en mi caso es algo duro. Estos tres días me he tirado más de 11 horas de pie y llego a casa con los pies reventados, de hecho me duelen durante horas a pesar de estar tumbado. A eso le sumo la imposibilidad de dormir tranquilo con los borrachos gritando y montándola en la calle.

Pr eso mismo no me suelo quejar de los precios, están fijados y punto, ni de la velocidad con la que me atiendan, sé que no se puede estar en todas partes a la vez. Por eso odio la frase “cuando puedas” y que la gente me asalte (y asaltar) al camarero cuando está sirviendo algo cerca de ti o te has encaramado al grifo de cerveza para pillarlo.

También me toca las narices la poca educación de la gente, yo estoy trabajando, una cosa es que sea más llevadero que otro. Evidentemente prefiero trabajar en Google a ser explotado por otra multinacional. Por eso me molesta, y mucho, perder el tiempo en discutir con gente, más cuando esos minutos los puedo aprovechar para hacer un par de ventas. También odio que la gente se cruce o no se aparte cuando te ve llegar con seis cajas de Coca Cola en un carrito, visiblemente cansado. En muchos casos la educación de la gente, que sólo mira por ella misma, brilla por su ausencia.

Y escribo esto como una pequeña manera de protestar del colectivo, aunque no lo represento, ni mucho menos. Hay mucho taxista con blog, músicos e informáticos a punta pala, periodistas, abogados, médicos y demás profesiones hasta debajo de las piedras, pero no he leído muchos de o sobre camareros, así que rompo una lanza a favor de ellos, en los cuatro días que ejerzo como tal y reivindico la gran labor que ejerce gente como @guaca, alcoholizando y pervirtiendo a la juventud desde hace más de una década. Una mención y un recordatorio para todos los camareros de
España, un duro y sacrificado trabajo esencial en esta sociedad de bares. Y ahora, a su salud y a la de los lectores de este blog voy a tomarme una caña, comerme unas aceitunitas y echar una partida de iOSO para iPhone e iTouch por sólo 0,79€ en la App Store. Por vosotros :D