España tiene la particularidad de estar por debajo de la media europea en las cosas buenas y por encima en la mala. Solemos ser el país con mayor índice de consumo de drogas o corrupción y de los menores en igualdad entre hombres y mujeres en los órganos de dirección de empresas privadas, por poner ejemplos. En el caso de Internet, aunque pueda parecer lo contrario a sus usuarios, no alcanzamos los niveles medios del resto del continente, aunque sí que superamos los objetivos mínimos. Según el estudio eEspaña 2010 [PDF] poco más de un 50% de los hogares españoles cuentan con una conexión a la Red. Volvemos a estar mal, como viene siendo habitual en los rankings de países comunitarios.

Una de las causas de esta baja conexión a Internet es la dificultad y la carestía para acceder a ella. Por poner un ejemplo, en España la tarifa más barata de acceso es un 67% más cara que la ofrecida en Francia con un servicio similar, por tanto pagamos más del doble por lo mismo. Además, a la hora de contratar un enlace a la Red se obliga a adquirir una línea de telefonía fija, algo que encarece el producto final y conlleva una incomodidad al usuario, por no poder tener un servicio inmediato. Por proponer un ejemplo, imaginad que estáis destinados por motivos laborales en una ciudad española por tres meses y necesitas estar conectado a Internet para poder trabajar, en ese caso deberías de contratar una línea fija de teléfono aunque la vayas a quitar en tres meses, por que el sistema es así, al menos hasta donde yo lo conozco. El otro día en Sevilla vi un coche con publicidad que anunciaba un acceso sin necesidad de contratar un teléfono fijo. No solo es un gran negocio, si no que es de una ayuda muy importante.

Según relata el mismo informe en España se realizan pocas compras por Internet, que en el caso de las empresas se sitúa en el 22%. De nuevo estos datos pueden parecer muy pequeños para los usuarios reiterados de las tiendas online o los servicios que ofrece la Red, pero recordemos que estamos hablando de una población de más de 40 millones de españoles y no todos (de hecho unos pocos) realizan compras por esta vía. Las razones son la desconfianza del usuario hacia el método de pago y la tardanza al recibir un producto. En esta afirmación estoy de acuerdo en la tardanza, es un handicap importante, al menos al comprar productos, no tanto en los servicios, muchas veces prefieres ir a una tienda física a comprar cualquier cacharro, aunque pueda salir un poco más caro, que esperar el tiempo que tardas en recibirlo. Pero en la desconfianza del usuario no estoy tan de acuerdo, creo que hoy en día los métodos de pago para comercios electrónicos son totalmente seguros y creo que tienes las mismas posibilidades de recibir un ciberataque que de sufrir un atraco a la salida de la tienda.

Aunque debemos de romper una lanza en favor de los españoles, a pesar del bajo nivel de conexión a Internet que hay, los usuarios somos muy activos. Según recoge el eEspaña2010, los españoles utilizamos las redes sociales de manera intensiva y también consumimos grandes cantidades de contenidos digitales, tales como vídeo, audio y diarios digitales. Este consumismo se ve reflejado en el auge del streaming y muestra un descenso de los programas de intercambio de archivos Peer to Peer (P2P). De hecho esta manera de visionar películas ha conseguido desbancar a la televisión como medio más consumido por los internautas. A la vista de estos datos observamos que los españoles usamos poco Internet, comparado con otros países cuyos hogares con conexión a Internet llegan al 90%, pero hacemos un uso más intensivo del mismo, por lo que podemos recurrir al tópico ‘pequeño, pero matón’. Eso es España en Internet, un pequeño matón.

La solución para seguir mejorando en estos estudios y así cumplir de manera más amplia, es decir, en varios objetivos de la Agenda de Lisboa (la que marca estas pautas en pos de la informatización), en los que algunos superamos la media y nos mantenemos a la cabeza de Europa (es el caso de empresas con acceso a Internet a través de banda ancha, un 95%). Una de las fórmulas para salir del bache en el que se encuentra nuestro país no es otro que conseguir el abaratamiento de las propias conexiones y así poder facilitar el acceso a más hogares (y alcanzar el 65% de la media) y concienciar a la sociedad de la importancia que tiene Internet en la vida diaria, quizás la parte más complicada, pero sin duda una de las más interesantes, y bien aplicada, efectivas.