Escribía la semana pasada Clara Ávila (@ClaraAvilaC) en su blog sobre la crisis del bloguero. Algo que todos los que llevamos unos años con un blog hemos vivido. Yo salí de esa crisis a finales del verano pasado y empecé a meterle más caña al blog. Desde enero estoy con un ritmo de actualizaciones alto y me siento muy contento con los temas y lo que escribo. Hay excepciones, claro. Aún así, tuve el blog sin actualizar durante casi todo el verano, caído por impago del hosting… Volví, me animé con el Txoko de Bori y estoy encantado con él. De hecho, la semana pasada estaba de jurado blogger en el concurso de pintxos de Santutxu. A su vez, varios influencers se reunían en Gijón para hablar de viajes. Ahí caí en la crisis del influencer.

Foto pirateada a ciceron.com.

Foto pirateada a ciceron.com.

¿De qué trata esa crisis? Es algo parecido a lo que comentaba Clara. Es un bajón en la carrera del influencer. No tanto porque ya no te invitan a tantos actos como antes, más bien por la pereza que da acudir a esos eventos. Por un lado están los eventos de charlas, que empiezan a brotar de debajo de las piedras, y por otro los actos enfocados a los influyentes de la comunidad. Comentaba Vilma Núñez (@vilmanunez) el martes sobre el marketing de influencersLa importancia que tiene los líderes de la comunidad para las marcas.

Visto desde el lado de un low influencer, a veces cansa y toca reiniciar la máquina. Está genial eso de recibir un montón de cosas gratis, comer hasta no poder más en los mejores sitios y pegarte mini-vacaciones por lugares chachis a costa de la empresa de turno. Pobrecito bloguero, lo que sufre. Pues, a veces, sí. Entiendo que desde fuera se vea como algo guay y divertido. Yo también lo veo así con cosas que no me mandan o no me invitan. Incluso con las que sí. Pero no deja de ser un trabajo. Estás ahí por algo y lo tienes que demostrar.

El otro día lo comentaba con Ainara (@blogathletic). Sí, está bien ir como jurado del concurso de pintxos, pero no deja de ser una enorme responsabilidad y un trabajo. Comer, votar, sacar fotos, subirlas, cambiar de bar, pedir, beber, comer, sacar foto… Que sí, que nos quejamos de vicio, por eso hay veces que sse rechazan cosas, por puro cansancio. El tema influencer, como en todo en la vida, va por rachas. A veces estamos subiendo en la montaña rusa y otras veces caemos. Claro que hay más factores en la ecuación, todo afecta, pero también el cansancio.

La misma gente, los mismos actos, la falta de originalidad. Comer, beber, visitar, comer, beber, a casa… La vida del influencer puede estar bien, pero hay rachas. Yo estoy en una inercia positiva muy interesante. Me ofrecen cosas, las acepto y lo paso bien. En Bilbao no se hace mucho y en cuestiones gastronómicas estamos formando un grupo de gente muy majo. En otras ciudades, es otro rollo, pero igualmente válido. Como digo, estoy en momento ascendente, no estoy en crisis y espero que me aguante hasta el EBE. Como mínimo, espero que surja algo por Valencia en junio cuando esté y pueda descansar el verano. Así, llegaré fresco al Evento Blog.

¿Vosotros cómo veis la figura del influencer en España? ¿Lo sois? ¿Queréis serlo? ¿Conocéis a alguno? Me interesan las respuestas.