Ya sabemos como somos en España. Y también conocemos el nivel de la prensa deportiva del país, con alguna excepción. También estamos al tanto que España no es una potencia olímpica, pero aún así cada cuatro años se venden los Juegos Olímpicos como una oportunidad de oro (nunca mejor dicho) para el deporte español. Un deporte que nos la trae floja durante las Olimpiadas (el periodo de cuatro años entre unos Juegos y otros). Si somos sinceros, poca gente ve Judo, Taekwondo, tenis de mesa o gimnasia artística cuando no se engloban dentro de un evento como este. Es más, TVE está emitiendo partidos de fútbol (eliminados), baloncesto y tenis, en vez de otros deportes menos conocidos como el levantamiento de pesas o la lucha grecorromana.

Decía Javi de Rios, que si no hay un español en liza, ni miramos el deporte en cuestión. Algo que ha sucedido con el Tour de Francia de este año. Y pasa igual con los Juegos Olímpicos. Si es cierto que no es tan acusado porque a mucha gente le interesa la natación y el atletismo, al menos ver las carreras sin la ‘presión’ de tener un favorito, pero pasa. Y este año, las esperanzas de los españoles estaban altas, como siempre, y nada más empezar se han deshinchado.

Fernando Verdasco perdió el primer partido de tenis contra un desconocido uzbeco. Sextos en tiro con un pistolero bilbaíno, Mireia Belmonte última en la final de 400 metros braza. Sugoi Uriarte cuarto en Judo. Y la selección de fútbol, llamada a llevarse el oro olímpico por los medios españoles, eliminada en la fase de grupos tras dos partidos sin meter un solo gol. El sueño olímpico español hace aguas. Y no solo porque las opciones de medalla pasen por ese elemento, entre la vela y el piragüismo, si no por la hostia que se han metido.

El mayor logro del olimpismo español son las 22 medallas de Barcelona 92. No pasamos de ahí. Ayer , el bueno de @garrafa dejó un tuit para enmarcar:

En este tipo de competiciones se ve lo poco que se promocionan los deportes olímpicos en España. Mientras el fútbol goza de una protección y unas ayudas excepcionales, el resto de los deportes las pasan canutas para conseguir disputar unos campeonatos. Ni ayudas económicas ni, en muchos casos, facilidades para organizar nada. El deporte que interesa es el que deja dinero, si no hay negocio, olvídate. Tan solo hay que ver otros países de nuestro entorno, lo potentes y competitivos que son en distintas disciplinas. Francia llega a muchas finales. Italia a estas alturas cuenta con unos cuantos oros, Gran Bretaña suele rendir bien en atletismo, Alemania tampoco es mal país… Por no hablar de los Estados Unidos y sus programas deportivos en universidades. Pero aquí nada. Y si alguien consigue algo, se olvida pronto o no se le da bola en los medios.

Aunque nos guste ver los Juegos Olímpicos y se nos llene la boca con esos deportistas, el olimpismo, en España, importa una mierda.