Todos nos hemos buscado alguna vez en Google. Algunos lo hacen más que otros. Es una reacción típica y normal, nos gusta saber qué dicen de nosotros. Hay gente que, incluso, tiene alertas con su nombre para que le avisen en el caso de que haya una nueva entrada en el buscador con esas palabras. No quiero criticar eso, yo lo hago, todos lo hemos hecho. Pero eso no condiciona una noticia. No es noticia que salgas en Google. Espero que no se llegue a poner de moda nunca en el Social Media. Tampoco creo que sea noticia lo que haga, diga o deje de publicar alguien en su Facebook.

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Hablo de eso que se ha puesto de moda entre los periodistas últimamente. Como no hay noticias nuevas sobre un tema de interés, vamos a generarlas con lo primero que encontremos. Me viene a la cabeza el caso del terrible accidente ferroviario en la curva de Angrois, en Galicia, este verano. Mientras se buscaba esclarecer las causas y el recuento de víctimas se mantenía inexacto, la culpa recayó en el maquinista. El foco de la información se fijó en el hombre que manejaba el tren y acabaron llegando a su cuenta de Facebook. Hubo periódicos, como ABC, que abrieron en portada con una actualización de Facebook del maquinista. La noticia ya estaba ahí. Rebuscando en las entrañas de su perfil encontraron una información que es interesaba: el hombre presumía de ir a 200 kmh. Es decir, de hacer su trabajo…

Recientemente he encontrado un caso parecido. La investigación de la muerte de la niña Asunta Basterra, también en Galicia, ha provocado horas y horas de televisión. Principalmente en programas que se regodean en los sucesos como ‘Espejo Público’. Nacho Abad y su inquietante compañero sacan a relucir las miserias del perfil del padre de la niña, supuesto culpable. El muy cabrón (solo les faltaba decir eso) seguía a chicas ligeras de ropa. Le iba el sexting. ¡Violador! ¡Culpable! ¡Asesino! No sé si es lo que buscan cuando sacan a la luz esas informaciones (con todas las comillas y cursivas del mundo). Periodismo de ‘todo a 100’.

También eso me recuerda a otra noticia que salió hace unos años. Esta vez es un tema un poco más amable y divertido. Descubrieron fotos en el Facebook de un supuesto miembro de ETA vistiendo la camiseta de la selección española. Típicas fotos de broma con los colegas que fueron dignas de salir en los medios de comunicación estatales. Como si no hubiera más cosas que revisar los perfiles de protagonistas de las noticias. Periodismo gilipollas.

Lo mismo ocurre con Twitter, pero no suelen ser noticias tan morbosas. Ya lo dije en mis consejos al becario. El Twitter es una fuente de noticias gratuitas de cojones. Me gustaría saber qué dirían de mi perfil de Facebook. “Era un tipo solitario. Seguía a poca gente. Casi no tenía fotos. No lo usaba mucho”. Ese es el tipo de periodismo del que deberíamos renegar. Basado en especulaciones, magufadas y chorradas por el estilo. En vez de tratar de contrastar y llevar una especie de método científico a las páginas de los periódicos, las pantallas de televisión y las cabinas de radio. Luego diremos que el público no sabe apreciar el buen periodismo. Pues claro, si está metido entre este montón de mierda, cuesta.