Ayer, mientras estaba en la oficina ultimando unas cosas muy importantes y secretas recibí un correo electrónico con una propuesta. Una empresa de comunicación y Social Media (según investigué) quería un post “no negativo” con enlaces, foto y cierta cantidad de texto. La propuesta, en su correo original, iba dedicada a tantear el terreno sobre un posible interés. Yo respondí que ahora mismo no me interesaba tanto el dinero como la experiencia que pudieran ofrecerme. La propuesta era sobre una marca de coches, por lo que prefiero que me inviten a la fábrica o a un concesionario e ir a dar una vueltecita por los alrededores y contar lo que me ha parecido más que recibir un informe con todas las ventajas. Algo parecido a lo que supuso la experiencia con Lexus y la ligera decepción con Honda. Ahora mismo me interesa más una buena experiencia que el dinero por un post patrocinado. Aunque el dinero nunca venga mal.

Esa duda entre experiencia y remuneración económica me hizo recordar una conversación que tuve con María Bernal (@MariaBernalT) a ese respecto. Ella es bloguera de moda (entre otras cosas) y todos los martes sube una sesión de fotos. Con ello, un tienda de Valencia le propuso sacar uno de sus productos en un post. Le preguntaron qué quería a cambio y no supo responder. Lo acabó realizando sin cobrar nada porque le gustaba el producto. ¿Qué hacer en estos casos?

Russell pastel

Cuando llevas tiempo muy metido en el mundo de los blogs y las redes sociales, llega el punto en el que te ofrecen cosas. Ya sean viajes y experiencias, productos o, directamente, dinero. Depende de lo que sea, tus ganas, motivaciones y épocas aceptas o no. Sin ir más lejos, esta misma semana estaré en Vitoria en el hotel Silken Ciudad de Vitoria para probar el menú de Nochevieja que presentan (#disfrutaCDV). Me han invitado para que hable de ello y me apetece. Es una experiencia, grata, que se han currado.

No hablo de la conveniencia de aceptar o no una propuesta de este estilo. Trabajo en este mundo y nos tenemos que apoyar entre nosotros. Además, seamos sinceros, te sube un poquitín el ego cuando te piensan en ti para hacer algo. A mi estos viajes me han aportado mucho a nivel personal. He conocido gente genial, he comido muy bien y me lo he pasado fenomenal. Es lo que busco cuando quiero hablar de algo. Sí, puede que Lexus corriese con los gastos para que hablase de su producto (y fijaos que un año después lo sigo haciendo), pero me permitió conocer a @luisete y a @Manucatman y volver a pasar un buen rato con @.javier_hdez. Fue un fin de semana completo

Por ahora no he recibido muchas más propuestas. Suelen caer alguna que otra por el correo electrónico y se agradecen. Aunque las rechace, siempre intento contestar y explicar mis motivos. Algunas veces es por falta de ganas, otras es por falta de interés. Los motivos son lo de menos. Lo mejor de todo ello es pensar que hay empresas que creen que haces bien tu trabajo (y ojo, esto lo hago sin afán de lucro, solo por ocio) que puedes escribir sobre eso.

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También hay otro lado. No dejo de ser periodista. ¿Dónde está el límite? ¿Estoy vendiendo mi integridad profesional por un fin de semana a todo lujo en Barcelona? Esto no deja de ser algo que hago en mis ratos libres. ¿Se considera falta de ética profesional? Es decir, ¿una buena experiencia con una marca y su contarlo más tarde en el blog va a impedir que hable mal de la susodicha su hacen algo que no deberían? ¿Consiguen interferir en mi hipotético trabajo comprándome con un intercambio en mi tiempo de ocio? Son dudas que tengo en la cabeza, no os voy a engañar. ¿Dónde acaba mi profesión y empieza mi ocio, en estos casos? Realmente considero que hablo de una experiencia, la que sea, patrocinada por una marca. Algo parecido al patrocinio de secciones en los informativos o la publicidad en los medios. Dejaré esa reflexión para una entrada de más empaque.

Así pues, ¿qué preferís vosotros por norma general? ¿Sois más de buscar la experiencia que os pueda aportar una marca o cogéis el dinero y huis con el post terminado?