No es ningún secreto que la política se ha devaluado, en todos los sentidos y en todos los países. Ha pasado de ser un asunto importante, del que dependemos los habitantes de un lugar, para convertirse en una frivolidad en el que importa más bien poco el bienestar ciudadano. En Italia tenemos el caso Berlusconi, que más que un Presidente de Gobierno y dueño del mayor emporio de medios de comunicación transalpinos, parece un Hugh Heffner pasado de vueltas. En los Estados Unidos está Obama, la estrella del rock de la política, que bien puede hacer lo que quiera, que fuera de sus fronteras lo seguirán tomando como el mesías y lo que Obama dice va a misa.

Pero como siempre, y bien dijo aquel lema propagandístico, Spain is different. Lo es en todos los sentidos, si el mundo se recuperará de la crisis en 2010, España lo hará en 2011, si Il Cavaliere monta fiestas en su villa de Cerdeña, aquí tenemos el caso Gürtel y así bastantes ejemplos. Aunque lo que yo quiero decir con el título del post es que la clase política española olvida cosas importantes con demasiada facilidad. Tras escribir esto se me puede tachar de cualquier afiliación política (sea o no acertada), pero únicamente lo publico para desahogarme. Con la moción de censura en la Alcaldía de Benidorm, se han reabierto viejas heridas transfuguistas y ello no ha gustado un pelo al Partido Popular, da igual el pasado siempre y cuando no nos convenga demasiado. Realmente me empieza a tocar las narices la doble vara de medir que usa el partido encabezado por el señor Rajoy, porque primero está con una cosa y después se descubre que dice o hace algo completamente distinto, así no hay quien pueda.

Otras heridas que no están del todo cerradas, mucho menos cicatrizadas, pero que tampoco se están abriendo en exceso, es la de la corrupción de los años de gobierno socialista dirigidos por Felipe González al hilo de la trama Gürtel. Por un lado está muy mal lo que han hecho y deben de ser castigados, pero por el otro los que robaron en su momento (incluso de otros partidos como es el caso de Julián Muñoz) aún no han devuelto lo que deben. Parece ser, desgraciadamente, que los partidos políticos se han convertido en formas de lograr reconocimiento social, pero menos que si sales en Gran Hermano, y conseguir enriquecerse de una manera rápida. Cuando los partidos y sus integrantes elegidos en cargos públicos deberían de tener un mínimo de respeto para con los ciudadanos que los eligieron en sus puestos, pero claro, siendo más fácil tirar cuatro barrios de una ciudad, pagando una miseria a los afectados para construir un centro comercial porque la empresa que la construye es de un conocido y me regala un par de coches, quién se va a negar, ¿verdad?

Genial viñeta de Manel Fontdevila publicada en el diario Público el 23 de septiembre de 2009

Genial viñeta de Manel Fontdevila publicada en el diario Público el 23 de septiembre de 2009

Y ya para terminar, un tema con connotaciones locales. El Partido Nacionalista Vasco arremetió hace unos meses contra el Ejército español por la colocación de una bandera española en el Monte Gorbea, este blog ya publicó un artículo al respecto. Además es bien sabido por estos lares la poca simpatía que despierta el colectivo militar entre los militantes (cuánto se parecen esas palabras) del PNV. Resulta que ahora el gobierno central ha decidido no infiltrar, si es que se puede usar esa palabra, militares españoles en atuneros vascos que pescan frente a las costas de Somalia, donde la piratería es un problema para los ricos y el único método de llevar comida a casa para algunos padres de familia. Bien, pues el portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados propuso la infiltración de los infantes de marina en barcos pesqueros privados para protegerlos de los abordajes piratas (y pensar que estamos en pleno siglo XXI), el PP apoya la moción. El Gobierno trató de desmarcarse diciendo que si quieren seguridad, que la paguen. Así que, ¿cuál es la postura oficial del PNV respecto al Ejército español? Pues la de todo el mundo, el interés mueve montañas, ayuda a olvidar y crea más que extraños compañeros de cama.