Ayer fui de excursión con mi hermana y mi cuñado. Decidieron ir al bosque pintado de Oma, cerca de Kortezubi y las cuevas de Santimamiñe. Se trata de una obra artística de Agustín Ibarrola en la que empleó tres años de su vida. Para llegar, hay que dirigirse a la localidad de Kortezubi, cerca del pueblo, aparecerán unas señales indicando el desvío hacia la cueva o el bosque. Subiendo una cuesta, a tres kilómetros del restaurante y aparcamiento se encuentra el Bosque. Aunque hay una señal que prohíbe el paso a vehículos, vimos cómo nos adelantaba un coche por el camino.

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Al llegar a una pequeña explanada, encontramos un cartel que indica la dirección del bosque. Hay que descender 250 metros por un camino bastante accidentado hasta llegar a la obra. En el suelo hay marcadas las posiciones para vislumbrar la obra en todo su esplendor y forma. Así fue como lo concibió el artista. Hay unas 47 pinturas con distintos motivos y figuras representadas. Desgraciadamente se trata de un complejo que ha sido blanco de actos vandálicos y hay árboles que faltan. Al menos eso es lo que intuyo al ver obras ‘inacabadas’.

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La Diputación Foral de Bizkaia pone a disposición de los visitantes un mapa con los puntos para ver y disfrutar de las pinturas. Se encuentra allí, por lo que no es necesario llevarlo de casa. También dispone de audioguía para hacer más comprensible la visita. Es una excursión muy interesante y entretenida. Uno de esos paisajes de Bizkaia que se deben de visitar si pasas unos días en la provincia. No muy lejos de Bilbao. De hecho, el bosque de Oma se encuentra en pleno Urdaibai, declarado Reserva de la Biosfera y un entorno natural único y bello. Nosotros, decidimos pasar por Mundaka y disfrutar con el pueblo empadado de surf. Un poco apagado en invierno, pero maravillo a fin de cuentas. La comida, en ‘La fonda’, la cuento en el Txoko, que se presta más a ello.

Os dejo con la galería de algunas fotos que he hecho en Oma.