Como ya he mencionado anteriormente este es un país de dualidades extremistas. De izquierdas o de derechas, católico o ateo, Barça o Madrid, blanco o negro. No sabemos, o no vemos, el término medio entre ambos lados, que existe y está ahí. Hoy se conmemora el inicio de la II República española, promulgada el 14 de abril de 1931 y que terminó de manera accidentada (y oficial) el 1 de abril de 1939. Casi una década de forma de gobierno republicana, que continuo, aunque en forma de dictadura, hasta 1975. Con la muerte de Franco y la instauración de la democracia en España, llegó la monarquía parlamentaria y hasta hoy perdura el debate, con altibajos, de si es mejor un estado republicano o monárquico.

Imagen obtenida de http://salvatorecoco.wordpress.com/

Pues sinceramente creo que una monarquía. Una monarquía reestructurada, no como la que tenemos ahora, como siempre este país lo hace todo chapuceramente. Mis motivos son varios, pero por un lado está el hecho de la preparación. A pesar de los cambios de gobierno, se puede llegar a educar a un príncipe heredero para que realice las diversas funciones diplomáticas y los servicios que de él requiera el Estado. Es decir, se podría hacer carrera de Jefe de Estado con el heredero al trono y así tener una persona capaz y diseñada para el cargo a desempeñar. También aligera los actos sociales del Presidente, para que éste pueda centrarse en lo suyo. Creo que aquí acaban mis argumentos a favor, que realmente es la posible preparación del heredero.

En el caso de una república, el Presidente de ésta (el Jefe del Estado) es elegido libre y democráticamente por los ciudadanos. El problema se plantea en la posible falta de capacidades necesarias para el desempeño de ese puesto. Además se podría convertir en una especia de jubilación para servidores del país, militares, jueces, políticos… Hemos de recordar, que al menos en España, el Jefe del Estado es el máximo responsable de la diplomacia y para ello es recomendable el dominio de idiomas, aunque no imprescindible. En caso de diversas interacciones con otros países, el Presidente de la república debería de mediar y quizás no tenga los conocimientos adecuados para ello.

El problema, como digo, es el país, no la forma de gobierno. Para ello habría que hacer algunos cambios; desinvulneravilizar la monarquía, que ésta pueda ser criticada para mejorar en ciertos aspectos y no se convierta en un ente tan alejado de los ciudadanos. También habría que cambiar la forma de financiación, mejor un sueldo anual a las personas que desempeñan ese puesto, no a la familia completa y sobretodo la dificultad de cambiar cualquier artículo constitucional referido a la Corona.

Resumiendo, creo que únicamente la principal diferencia es el tema de la sucesión y el nombre que se le da a la forma de gobierno. Quizás una república cuyo Presidente sea designado/elegido entre una lista de personas cualificadas con los criterios explicados antes para el cargo que van a desempeñar sea lo mismo, por lo que en ese caso estaría a favor de una república.

Por mi parte nada más, sólo decir que este ha sido mi pequeño homenaje al Día de la República y que es un periodo histórico que no deberíamos de olvidar, para tratar de aprender de él. Recordemos que dio el voto a las mujeres españolas. Para terminar os dejo con un sms enviado a un programa del canal Intereconomía (qué grandes son :D) a propósito de la causa contra el juez Garzón: “¿Y quién va a juzgar los crímenes de la II República?“. Parece que algunos tienen razón, Franco no murió, cambió de nombre.