Hoy no tenía pensado escribir nada porque no se me ocurría ninguna idea interesante sobre la que desarrollar un post. Hasta que he intentado conseguir visitas tirando de archivo y el señor @Carballo ha escrito este tuit. Evidentemente está de coña y se puede cobrar una pequeña venganza por tantos mensajes que ha recibido para que actualice su blog. Y me ha dado que pensar. En lo que llevamos de 2014 llevo 99 entradas (contando esta), un buen puñado de ellos, todo hay que decirlo. Carballo lleva solo una, de febrero y era una coña que le hicimos a @Twittboy. Eso ha llevado a preguntarme, ¿cuándo hay que dar por muerto un blog?

Fuente: WikiCommons (CC).

Normalmente es un momento muy duro. Has metido muchas horas y por la razón que sea no tienes tiempo para actualizarlo y mimarlo como querrías o se merece. Es en esos momentos, de semiabandono, cuando muchas veces te surge la idea del cierre global. Hay otras veces que el abandono se puede sustituir por un cierre meditado e informado. ¿Está abandonado el blog de @Carballo? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar desde el último post publicado para considerarlo como tal? Son preguntas que siempre me he hecho.

En el caso del valenciano, ya comenté hace más de un año (cuando retomé el blog de su ligero abandono) que me encantaba su blog. Me parece una auténtica pena que languidezca a ojos de todo y no reciba nuevos contenido que pueden ser muy interesantes. ¡Ni las convocatorias del Ignite pone ya! ¿Está cerrado? No lo sé. Está abandonado. ¿Muerto? Tal vez.

Viñeta del gran J.R. Mora (http://jrmora.com)

Viñeta del gran J.R. Mora (http://jrmora.com)

Creo que en este caso, lo que mejor marca esa línea entre el vegetatismo y la muerte es el tema del dominio. Si sigues pagando por él año tras año, hay posiblidad de algún tipo de mejora, pero si cancelas el contrato, no hay vuelta atrás (metafóricamente). También una cosa puede ir a rebufo de la otra. Decides cerrar y dejas que venza el contrato sin renovarlo. La muerte de los blogs. La literal, no la que se proclama cada año en los saraos de gurús e influyentes.

Las razones son múltiples, pero una cosa es segura, la muerte de un blog que seguimos con gusto no mola nada. Valga esta entrada como homenaje a todos los caídos en los casi 7 años que llevo con esta bitácora. Y, en especial, por el de @Carballo. Tal era su fama y grandeza que incluso tenía un Twitter para él, que también está muriendo de hambre. Unos segundos de silencio, por favor. … … … … … … Ya. Ahora unas preguntas sencillas: ¿has tenido que cerrar algún blog? ¿Cuál? ¿Por qué?