He estado un tiempo sin actualizar y la verdad es que tampoco me apetece mucho. Por temas de clase no he tenido ganas de ponerme a escribir, porque me he pasado todo el día escribiendo, de arriba a abajo haciendo cosas y así no se puede uno concentrar. Al menos he podido leer y acabar de ver la mágnifica obra maestra de Aaron Sorkin ‘El ala oeste de la casa blanca’, que recomiendo si tenéis oportunidad. Y al acabar de ver la serie me he sentido tranquilo, como si el periodo electoral hubiera terminado, con algo de paz hasta los siguientes comicios, pero no, desgraciadamente esto no ha hecho más que comenzar…

Es cuestión de abrir los periódicos para ver que los partidos políticos se han lanzado a la aventura, a contar qué no van a hacer y qué han hecho mal los otros. Diputaciones y municipios se preparan para recibir el trote, las promesas, las multitudos, los ‘besaniños’, todo lo que trae consigo una campaña electoral. Desde proyectos faraónicos para mejorar el pueblo hasta pequeñas obras de acondicionamiento en parques y vías, cualquier cosa es válida para captar la atención, y sobre todo, el voto de sus vecinos. Cualquier excusa es buena para prometer, llega el tiempo de las mentiras y los despropósitos, porque se promete mucho y se cumple poco.

Imagen que viene firmada por Malagón.

Otra de las cuestiones que se dirimen el próximo 24 de mayo es la hegemonía de los partidos con más peso a nivel nacional: PP y PSOE. Según las encuestas, los populares lo tienen más fácil para ganar en 2012, a pesar de que su, presumible, candidato no gusta. Tras la renuncia del presidente Zapatero de presentarse a su segunda reelección, se han abierto las quinielas y las cábalas para saber quién va a ser elegido sucesor y presentar batalla a Rajoy. El problema es que en este tipo de elecciones no se puede adivinar tal futuro, al menos según creo. En comicios municipales no se vota tanto al partido como se hace a la persona y el sufragio es más cambiante. Por eso no son resultados extrapolables al panorama nacional, no es lo mismo que en mi pueblo el alcalde sea de Izquierda Unida, porque es un tío majo, que ha demostrado que vale y es lo mejor para el pueblo, que votar a IU en las generales, son cosas distintas y están en distintos niveles.

Pues eso, que ya empiezan las campañas, los carteles, los coches con altavoces, los panfletos, los mítines, las reuniones, los cortes de tráfico, las protestas, ya empieza el periodo electoral. ¿Tienes decidido el voto?