Hay una serie de dedicaciones profesionales que tienden a salir de vez en cuando en los informativos televisivos para alertar de tal o cual problema con ellos. Pueden no ser profesiones tal y como lo conocemos, pero son maneras de ganarse la vida o de pasar el rato. Estas son las profesiones que no conocería de otra manera (porque no las frecuento) y, en cierta manera, no me importaría dedicarme unas semanas al año.

Gorrilla

Por lo que dicen, Sevilla y Valencia están llenas de estos aparcacoches. Creo que una vez vi uno en Sevilla, pero ya iba avisado y estabe en un descanso, así que no cuenta. Los gorrillas ayudan a la gente a aparcar el coche indicando los lugares libres en la calle. Por lo que dicen en la tele, son violentos y si no les pagas la voluntad (la suya, no seas rata) te destrozan el coche. Suelen ser drogadictos o gente sin recursos, por lo que mucha gente paga sin rechistar.

Pirata

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No de los digitales que descargan películas, que en ese grupo ya me incluyo. Hablo de los somalíes que se echan al mar a capturar barcos del mal llamado Primer Mundo para tener algo de lo que vivir. El verdadero espíritu pirata que navegaban por el Caribe español en el siglo XVI y XVII. Y no solo en esa parte del mundo, en cualquier mar se podían encontrar piratas. Ahora, parece, se ha restringido solo al Océano Índico y las costas de Somalia. Esta profesión salió a la palestra por el secuestro de varios buques españoles en dichas aguas, en especial por el Alakrana. El barco, cuyo puerto es Bemeo, estuvo bajo control de los piratas por 47 días hasta que se pagaron 4 millones de dólares de rescate. Desde entonces, los barcos españoles llevan militares para realizar labores de defensa y varias fragatas de la Marina navegan por la zona en labores de ese tipo. Deben de funcionar, porque hace tiempo que no se sabe de ellos.

Furtivo

Al parecer es un problema bastante gordo en Galicia. Los marisqueros deben de tener licencia y se les permite la pesca durante determinados días y temporadas al año. A los furtivos se la suda y cogen el marisco cuando les place. La Policía multa a estas personas, pero al parecer compensa salir a mariscar de manera furtiva y pagar la multa correspondiente. Los mariscadores con licencia piden que los restaurantes no paguen a los furtivos que son los que les quitan el trabajo. Según parece por algunos reportajes de la tele, todo el marisco que comemos fuera de temporada está matando de hambre a los mariscadores legales.

Taxista pirata

 

Los aeropuertos sufren esta profesión. España sabe muco de aeropuertos, así como los taxistas piratas que tratan de sacarse un dinero llevando a gente por un precio sensiblemente menos al de los taxistas oficiales. Los chóferes piratas se plantan en las zonas de llegada de los aeródromos patrios y buscan a turistas para conseguir unos euros. Los taxistas ponen el grito en el cielo porque ellos han tenido que pagar una cuantiosa cantidad de dinero para hacerse con una licencia y los piratas les roban los pasajeros en una guerra de precios en la que no pueden competir. A ritmo de COPE y comentario furibundo de la jugada, es cierto que pierden clientes y, por lo tanto, dinero.

Portavoz de familias

Dejo lo mejor para el final. En algunos casos de relevancia pública y exceso mediático como la desaparición de los niños de Córdoba (caso José Bretón) o la muerte de la niña en Galicia sale a la palestra este personaje. Un miembro de la familia (o no) decide  llevar las riendas de la exposición pública y sale a la palestra para emitir comunicados al respecto. Frente a veinticinco micrófonos, los portavoces sacan a relucir las miserias de los afectados y tratan de arrojar algo de luz (y apuntar a los posibles culpables en muchos casos) sobre los casos que le competen.

Para otro día dejo el tema de los tipos de sucesos de los programas matutinos estilo Nacho Abad (el abanderado del tema). Gente que pone cara compungida, da el pésame a las familias y saca las miserias más absolutas de los casos que presentan.