No tengo los datos en la mano, pero podríamos decir (aunque pueda parecer lo contrario) que los ancianos son una minoría respecto al resto de la población en España. Es una minoría que está creciendo escalonadamente, una minoría que dentro de un par de años puede ser una mayoría. No quiero hablar de datos demográficos, crecimientos poblacionales o simplemente de ancianos, no, yo quiero hablar de otra cosa.

Siendo los ancianos una minoría, desde pequeños siempre nos han educado (más o menos, que hay gente sin educación, entre los que me incluyo en algunas ocasiones) que hay que tratar bien a los ancianos y ser cívicos con ellos. El caso es que por qué sí somos cívicos con los ancianos y no con otra minoría, la gente que ha decidido adoptar el software libre. Yo siempre he vivido bajo la sombra de palmera que tenía Microsoft, uso Windows, usaba Internet Explorer, uso el Windows Live Messenger, usaba Microsoft Word… El caso es que ahora me he “liberalizado” un poquito, he empezado a usar Google Chrome, el navegador LIBRE Y DE CÓDIGO ABIERTO de Google, también Mozilla Firefox, como paquete de aplicaciones ofimáticas utilizo OpenOffice.org 3.0 y poco a poco me estoy mudando a aplicaciones libres y de calidad. ¿A qué viene todo esto?Pues simple y llanamente al mal trato que recibimos los pocos usuarios de software libre por parte de la Administración. En concreto me estoy refiriendo a la UPV.

Una universidad que plantea ser moderna, que está dentro de una gran reestructuración externa (infraestructuras) e interna (todavía no tenemos rector definitivo), embarcada en el proyecto de adaptación al sistema europeo de Bolonia (toca-pelotas), no se puede permitir menospreciar a estos usuarios. El único rayo liberalizador, en cuanto a software, en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación, es un profesor que utiliza y se entretiene con este tipo de software (los que den clase con él o hallan dado lo sabrán). Es vergonzoso que una institución de enseñanza que cuenta con un sistema operativo propio basado en Linux, el denominado EHUX, sea tan poco partidaria de estos sistemas. Me explico. La gran mayoría de los profesores de esta facultad no pueden abrir un formato .ods o .odt porque usan el programa de Bill Gates. La UPV vuelve locos a sus alumnos al utilizar dos plataformas de apoyo a la docencia distintas, eKasi y Moodle. Unos profesores usan uno y otros usan otro, eKAsi es una plataforma creada por la propia UPV con ayuda del Gobierno Vasco y no es libre, moodle en cambio lo es. ¿No podemos usar una plataforma libre o eKasi y dejarnos de rollos?¿Teniendo una, para qué demonios vamos a usar dos?, pues para volver loco al personal.

El caso viene siendo que el uso de software libre o formatos LIBRES, que como su nombre indica no están sujetos a ningún tipo de atadura, formatos que deberían de ser estándar (que no lo son por culpa de la compañía de Redmon y sus .doc) están “penalizados”. Si no puedes abrir el archivo no puedes leerlo, si no puedes leerlo, no puedes corregirlo, si no puedes corregirlo, el alumno ha suspendido (en el caso más extremista). ¿Qué pasaría si ahora mismo me diera la venada de poner copyrigth a todos mis documentos y trabajos para clase?¿Qué ocurriría si los profesores tuviesen que pagar para poder abrir cualquier documento? Pues que podría ganar un sobresueldo a base de trabajos voluntarios, pero el caso no es ese, el problema es que la universidad paga por esos programas. Ahora en breve el campus se plagará de carteles de da el golpe que te venden el Microsoft Office y el Windows Vista por 52€ cada uno a condición de que demuestres que eres alumno universitario. 52 euros por algo que puedes tener TOTALMENTE GRATIS Y LEGAL con el OpenOffice.org 3.0 y es prácticamente igual, incluso mejor porque permite guardar en más formatos. A parte del hecho de que se pueden instalar “plugins” para mejorar sus características, por ejemplo el poder editar PDFs directamente. El pensar que alguien pague 52 euros por el Windows Vista me parece una broma muy pesada. Por eso pido una universidad basada en los programas de libre acceso y distribución (al menos en cuanto sea posible) y la adaptación total al formato .odt que me cuesta más a mi cambiar a .doc todos los documentos que a ellos adoptar sus equipos con OpenOffice, que es gratis.

Por último y para despedirme tras esta chapa quiero hablar (otra vez) de civismo. Hay veces que enviamos un email importante, ¿tanto cuesta reenviar el mensaje con la palabra ok o recibido? Ésta simple y tonta acción, 4 clicks y 8 teclas como mucho, puede servir para evitar quebraderos de cabeza a la persona que envía los emails. Por eso insto desde aquí a todo aquel que haya tenido el valor de acabar este post que reenvíe emails con ok o recibido y así evitar que te envíen archivos dobles o cualquier cosa. No cuesta mucho y ayuda bastante.

Muchas gracias
Un saludo
Bori