¿Qué diría Cervantes de la España de 2016? Mira que han pasado años, que él murió en lo más grande del Imperio y sin muchas de las taras que venimos arrastrando desde hace siglos en este país. ¿Qué pensaría de la globalización, del español como idioma o de las redes sociales? Sería curioso preguntar. Siempre nos queda la opción de recurrir a un contemporáneo y pasarle a cuestión a Alonso de Entrerríos, nuestro soldado de los Tercios preferido, con perdón de Diego Alatriste. De aquello que estoy casi seguro es que se avergonzaría de vuestros tuits, de aprender el español de hoy en día.

El pasado sábado se celebró el Día del Libro. El cuarto centenario de la muerte del autor de ‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’, entre otras obras. Así que los medios de comunicación se han volcado con él. Después de meterle mil y una patadas a lo que puede llegar a significar una de las obras más importantes de la literatura universal, algunos medios se vuelcan con el Cervaniversario (yo también me invento palabras). Que no hay nada de malo, pero un poco de coherencia no estaría nada mal. Todo esto me lleva a mi quijotesca lucha contra mis gigantes.

interrogación

Llevo varios años con una pelea encarnizada con muchos tuiteros por los signos de apertura. ¡Ya sabéis! La interrogación y exclamación que deberían abrir la oración y que se omiten de una manera bárbara en redes sociales. Una falta de ortografía como la que más que se tolera porque en otros idiomas se omite (o, directamente, no existe) como en el caso del inglés. ¡Como si ahora todos fuésemos bilingües! Puedo llegar a entender su falta en alguna publicación que vaya corta de caracteres y tengas que recortar donde se pueda. Ahí, los signos de apertura se convierten en un elemento prescindible.

No debemos perder algo tan nuestro. Hemos confeccionado la lengua en base a ello y, por lo tanto, estamos acostumbrados a saber (y entonar) una pregunta desde el mismo momento en el que vemos un “¿”. Creo firmemente en su necesidad en todos los ámbitos escritos de la vida. Desde un  tuit hasta un escrito a la Administración pública. Respetar las normas escritas es importante para una comunicación fluida. Sí, el lenguaje ha de evolucionar. De hecho, lo hace continuamente. Tan solo hay que ver la de expresiones molonas como “¡vive Dios!” o “sea”. Insultos de la vida como “gaznápiro”, “raspamonedas” o “malandrín”. Pero el uso de los signos de apertura no deberíamos dejarlos en el olvido o relegarlos al lenguaje culto. Son parte de nuestra herencia, cultura y personalidad. ¿Cuántos más idiomas los usan? ¡Están en peligro de extinción!