Se trata de un texto antiguo, con casi un año de antigüedad, pero como quería actualizar y no tenía con qué, he aquí el reciclado de un trabajo de clase. Que aproveche.

De un tiempo a esta parte, la mayor parte de los artistas han salido a la calle para protestar contra lo que ellos dicen que es injusto. Últimamente han tomado las calles de Madrid para mirar por su propio bien, para lanzar un grito a la población. Tristemente célebre es la frase de Rosario Flores : “Nos estamos muriendo de hambre”. Esta fue la gota que colmó el vaso, mucha gente está cansada y todas las miradas se dirigen hacia el Palacio de Longoria, sede de la SGAE y principal promotora del canon digital.

El canon digital, para el que no lo sepa, es un impuesto especial que grava los productos digitales, tales como móviles, ordenadores, mp3 o cámaras de fotos. Este gravamen lleva en vigor desde junio de 2008 y afecta a todos los artículos que la Sociedad General de Autores y Editores crean que son susceptibles de vulnerar los derechos de autor. El problema es que no hay una manera clara de saber quién va a utilizar eso productos para conculcar la propiedad intelectual y quien no, por lo que el canon es indiscriminado y abusivo. La mayor parte de la población lo ha criticado abiertamente y no son pocos los manifiestos que existen en la Red en contra de este impuesto.

Durante la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero se empezó con el cobro de este impuesto especial, resultado de un acuerdo entre las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual (con la SGAE al frente) y ASIMELEC. El problema es que hay soportes digitales que se utilizan para fines ajenos a la copia privada. Por ejemplo, los cederrones y los deuvedés tienen canon y yo podría utilizarlos para grabar mis datos personales como documentos o fotos de vacaciones, sin necesidad de haber pirateado, pero por si acaso pago una compensación. Además la implantación de dicho impuesto se negoció sin la participación, ni presencia de consumidores y autoridades o expertos.

Asimismo, las batallas legales que ha mantenido la SGAE contra las ciberpáginas que favorecían la descarga de material sujeto a la propiedad intelectual las ha perdido. Multitud de sentencias judiciales han amparado el intercambio de archivos de toda clase, según han recogido éstas, el Código Penal, en su artículo 270, explicita la necesidad de ánimo de lucro para criminalizar este tipo de actos. Recientemente, el Juzgado Mercantil nº7 de Barcelona ha declarado que “las redes P2P (intercambio de archivos), como meras redes de transmisión de datos entre particulares usuarios de Internet no vulneran derecho alguno protegido por la Ley de Propiedad Intelectual”.

Imagen de "El Blog Salmon"

El canon trata de compensar las pérdidas de las compañías discográficas, en su mayoría, por culpa de la mal llamada piratería. Uno de los problemas está en que existen serias dudas de que el dinero recaudado para esa compensación llegue realmente a los artistas. Ésto significa que la piratería daña al artista, pero él no recibe ninguna compensación por ello.

Una de las mayores críticas al canon digital es la de inconstitucionalidad. Según los grupos opositores al impuesto especial, éste se salta a la tolera la presunción de inocencia recogida en la Constitución española de 1978, en el artículo 24.2. El Gobierno y la SGAE nos ha tratado a todos los usuarios y compradores de estos aparatos de delincuentes, imponiendo un cargo a su compra, por si piratea, sin mirar realmente si lo hace o no, metiendo a todos ellos en un saco y no realizando las distinciones adecuadas, da igual el uso que le des al producto adquirido, en el momento de su compra, has pagado para compensar aquello que otros han dañado. A ello se le une que la imposición del IVA, siendo éste una tasa aplicada únicamente a productos y servicios y el canon no cumple ninguna de esas dos características.

Todos los órganos judiciales, encargados de velar por el buen funcionamiento legislativo del país, han dicho que la copia privada sin ánimo de lucro es legal, pero aún así, la Sociedad General de Autores y Editores, mantiene su lucha contra la piratería y está haciendo del canon su principal victoria. Da igual que se esté insultando al consumidor, llamándole delicuente, porque según ellos la piratería es un delito. Además los artistas perjudicados, en sus lujosas mansiones, con sus montañas de dinero, olvidan, que somos los ciudadanos de a pie, quienes les hemos dado todo lo que tienen, si al público no le gusta, no acaba saliendo o se desmiembra al poco tiempo, acusan con el dedo, pero por detrás te piden que compres su nuevo disco. Al final parece ser que lo único que le importa, tanto al gobierno, como a la SGAE, es el dinero, como siempre, el triste y sucio dinero que tantísimos problemas ha dado.