La duda que titula este post la tengo desde hace unos cuantos meses, pero se ha agudizado desde la reinauguración del blog hace unos días. Dentro de la web corporativa de Kubilha Comunicación tenemos visibles nuestros propios blogs. Claro, ahí se ve quién está detrás de cada uno y su forma de escribir, trabajar, etc.  Como estos temas son variados y multifrúticos, puede dar lugar a equívoco y error. ¿Qué tienen que ver el turismo o los pintxos de Bilbao con el trabajo que realiza este tipo en esta empresa? No es un tema baladí. Algo parecido se planteó Clara Ávila en su vuelta de las vacaciones y en Twitter. ¿Hago mi blog profesional o sigo con este tipo de temas menos serios?

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Pros y contras hay de todos los tipos. A ello le sumo la existencia de un blog corporativo en el que voy a escribir de manera regular sobre aplicaciones y redes sociales. ¿Tomo como profesional los posts que escriba para la bitácora de la empresa? Eso en parte, pero también he metido horas y cariño en este sitio y quiero sacarle cierto rendimiento. Dicho esto, me vuelvo a plantear un interrogante: ¿qué tipo de contenido está vetado y autocensurado para no parecer mal a algún posible cliente? De la competencia no hablo, siempre intentarán sacar fallos (aunque no todos lo hagan).

¿Dónde podemos poner el límite? Creo que está claro que uno de ellos debe ser no hablar mal de nadie. Una cosa es criticar algo y otra muy distinta es echar mierda encima. Eso segundo, evidentemente, no. ¿Se puede criticar, públicamente, a un cliente? ¿Se pueden dar datos acerca del asunto y exponer posibles soluciones? ¿Se puede criticar el trabajo de un compañero en público para tratar de darle un tirón de orejas que quizás no ha querido escuchar? Son dudas que tengo al respecto. Es la primera vez que me enfrento al trabajo directivo en una empresa y ese tipo de cosas me asaltan.

Por lo pronto voy a estar dividido entre este blog y el de Kubilha Comunicación. Espero dedicar el mismo tiempo y cariño, a la vez que trabajo en lo que ya tenemos como empresa. Así que ahí están mis dudas. Seguramente me decantaré por el personal con toques profesionales. Al fin y al cabo, es difícil separar la parte profesional de la parte personal.