Este texto que presento a continuación forma parte de un trabajo sobre la ética y deontología del marketing para el curso de Gestión en marketing y comunicación. Entronca directamente con este otro post.

Otro ejemplo que creo que está dañando a la sociedad en su conjunto es el de las casas de apuestas, tanto online como offline. Se tratan de empresas que basan su modelo de negocio en conseguir muchos clientes que apuesten dinero en competiciones deportivas de todo tipo. De un tiempo a esta parte se han multiplicado, tanto en Internet como en tiendas propias o máquinas en bares.

Creo que estas empresas se aprovechan de los vacíos y ambigüedades legales y actúan de una manera bastante agresiva en sus campañas tanto en televisión como en Internet. De hecho, la Red está saturada de anuncios de casas de apuestas y de ofertas que buscan enganchar a los navegantes.

No solo es un peligro para ludópatas, también incita a ello. Si bien no es malo que haya casas de apuestas, no existe una mala percepción sobre ellas y, en algunos casos, están arruinando vidas, carreras y familias. Uno de los mayores inconvenientes está entre la juventud. Ésta empieza a consumir apuestas deportivas o casinos online, ganan y se enganchan. Una juventud que no tiene dinero para jugárselo.

Según recoge el diario ‘El País’ en un reportaje al respecto, Juan Lamas, director técnico de la Federación Española de jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR) afirma que “hace siete años, la mayoría de la gente que venía a pedirnos ayuda tenía entre 28 y 35 años. Ahora ese perfil ha bajado de los 18 a los 25 y muchos empezaron siendo menores”.

En el citado reportaje, dan una importante pista de una de las grandes problemáticas de estas empresas. Roberto. 31 años. Adicto al póquer online. “Escogen a iconos como Nadal para atrapar a gente muy joven”. Incluso equipos admirados por millones de jóvenes en todo el mundo como el Real Madrid lucen publicidad de casas de apuestas en sus camisetas. No es raro encender la tele y ver cuatro o cinco anuncios de casas de apuestas online (hoy día menos, parece que han perdido fuerza) y recordar sus nombres.

Psiquiatras y asociaciones de exjugadores advierten que existe un cambio en el perfil del ludópata. “Tienen un mayor nivel de formación y distintas adicciones: ya no se enganchan al bingo o a las tragaperras, sino a las máquinas de apuestas deportivas y al juego online, regularizado en junio de 2012”. Debido a estas empresas (que no generan beneficio más que para ellos), entre un 2% y un 3% de la población española va camino de ser ludópata.