Este texto que presento a continuación forma parte de un trabajo sobre la ética y deontología del marketing para el curso de Gestión en marketing y comunicación.

Un ejemplo bastante ilustrativo de saltarse los códigos éticos para intentar sacar beneficio económico del desconocimiento e ignorancia de los consumidores es la homeopatía. Empresas como Boiron se dedican a vender productos de eficacia no demostrada como medicamentos en farmacias y tiendas especializadas.

Hoy día existe una gran polémica al respecto de estas terapias alternativas como está considerada la homeopatía. Las empresas que comercializan estos productos afirman que, efectivamente, funcionan para tratar enfermedades. Si bien es cierto que la publicidad está al límite de la legalidad y en ningún momento llegan a decir que “curan”, numerosos estudios científicos han llegado a la conclusión que la homeopatía no tiene ningún beneficio para el usuario más allá del efecto placebo.

La homepatía es un engaño por parte de ciertas empresas que comercializan pastillas para tratar distintas enfermedades sin ningún tipo de aval científico. Su funcionamiento es muy sencillo, los homeópatas afirman que una sustancia que provoca los mismos síntomas que una enfermedad puede curarla; que, cuanto más pequeña es la dosis, mayores son sus efectos; y que cada paciente precisa de un tratamiento propio. Según el periodista científico Luis Alfonso Gámez, un estudio publicado en The Lancet constata, después de comparar 110 ensayos clínicos de preparados homeopáticos con otros 110 de medicamentos convencionales, que los primeros curan sólo por el efecto placebo, la fe del paciente en el producto y en quien se lo ha prescrito”.
Así, empresas como Boiron están vendiendo pastillas con cosas diluidas en agua en unas proporciones que ni siquiera son posibles de albergar el principio activo. Lo cual en algunos casos es hasta positivo porque incluyen sustancias dañinas para el cuerpo humano. Por esta y otras razones, pienso que la homeopatía es un producto y una industria fraudulentas y no cumplen con los códigos éticos del marketing.