En la recta final de las elecciones Twitter hierve en una dualidad perversa. Según se ve desde fuera, si uno no entiende que cada usuario crea su propia realidad, Twitter se divide en Justin Bieber y Mariano Rajoy. Alguna persona con mala fe puede pensar que Mariano por fin ha encontrado a su niña, es millonaria y ‘cantante’, pero bueno.

Las elecciones son el tema de moda de los microblogueros, ya seas ‘fanboy’ político o humorista frustrado, es un terreno fértil. Pero ahora parece que los directores de campaña de las principales formaciones han descubierto las redes sociales y nos bombardean con su propaganda o discusiones públicas.

El problema es que todavía estamos lejos de una auténtica utilización de las mismas como vía de ida y vuelta de los mensajes. Los partidos siguen con una entalidad del siglo XX donde la propaganda llegaba a casa d ibas a votar, la cosa ha cambiado, y mucho. No hay más que ver el resultado del debate electoral, otrora decisivo para la elección del presidente del Gobierno. ¿Quién ganó el debate: Alfredo Pérez Rubalcaba o Mariano Rajoy Brey? Pues tomando el pulso de la Red, ganó Manuel Campo Vidal (#campovidalfacts) y, sobre todo, Twitter.

Durante el debate se vio que mucha gente sacaba la fina ironía y se dedicaba a disparar a discreción contra los dos contendientes. El debate se acabó convirtiendo en algo bufonesco, aunque desde las cuentas oficiales de los partidos (y acólitos) no parecían darse cuenta y mandaban mensajes de apoyo y triunfalistas. Todos ganaron, todos perdieron, pero nosotros nos reímos mucho.

Internet ha cambiado la política, creo que para mejor. Ya no nos tomamos tan en serio lo que se diga. ¿Prima de Riesgo? Hija del tío del portero del Osasuna. ¿Dimite Berlusconi? Habrá dilapidado las arcas nacionales en bunga-bungas. ¿Insidias? Homosheshualesh. ¿Crisis? Diputaciones, PUTAciones. Lo peor de todo es que parece que no se han dado cuenta de esto y siguen pensando que son el foco que ilumina Occidente.

No hay más que mirar el CIS (momento para risas), los políticos son, para los españoles, un problema mayor que el terrorismo y siguen haciendo lo mismo, sin cambiar un ápice. Parecen muy modernos por ‘adaptarse’ a las nuevas tecnologías, pero realmente solo es un motivo más de mofa y burla.

El problema es que, tal y como dice Homer J. Simpson, “los políticos están para que nosotros no tengamos que pensar”. Y así seguiremos hasta que, quizás, despierten y vean que en vez de apoyarlos, los estamos aPOLLAndo.