Este es un artículo que escribí ayer en clase. Se trata de una asignatura de ‘Argumentación y retórica’, cómo defender cualquier tipo de posturas. Y ahora, como me aburro en clase de Opinión pública, voy a colgar lo que escribí ayer. El tema es “Por qué Zapatero debería dimitir”:

Vivimos en un clima de inestabilidad económica. Por todos lados nos llegan golpes del duro trance al que nos enfrentamos los ciudadanos. Las cifras del paro no dejan de subir y el asunto no parece que vaya a remitir a corto plazo. El gobierno tampoco ayuda mucho a mejorar el ambiente crispado y dividido de la sociedad y el presidente Zapatero parece más interesado en mostrar la cara a los fotógrafos que a los ciudadanos.

El Gobierno no parece tener una salida que satisfaga a una amplia mayoría de la población. Los gobernados no dan su apoyo a la política dirigida desde la Administración socialista. De hecho, el último Barómetro del CIS de enero de 2010, reflejaba el descontento con el Presidente del Gobierno, calificándole con una nota media de 3,98, suspenso. ¿Realmente tiene José Luís Rodríguez Zapatero el apoyo del pueblo español?

Una mala gestión de la crisis económica es la carta de despido que se le puede dar al presidente Zapatero. Tanto él, como su gabinete, han sido incapaces de hacer frente a estos malos resultados, respondiendo con bandazos y buscando más el afán propagandístico de las medidas, que la funcionalidad real de éstas. En situaciones excepcionales se demuestra realmente quién vale para estar al cargo y Zapatero ha probado que no sirve para esto. Su administración no ha sabido reaccionar correctamente a las dificultades presentadas y ha tratado de desviar la atención con otro tipo de asuntos como la “Ley del Aborto” o la “Ley Beckham”. Además ha ido respondiendo a los golpes, en vez de adelantarse a ellos.

A todo esto debemos de añadir el descontento popular con la clase política en general. Según el mismo estudio del CIS, más de un 65% de los encuestados opinan que la actuación del gobierno está siendo regular o mala. Si España es un país donde la soberanía reside en el pueblo, éste es el que debería de decidir quién gobierna y quién no.

Por ello, el Presidente del Gobierno en un acto de democracia, debería de escuchar al conjunto de la población, que desaprueba su gestión y por ello dimitir. Mantenerse en el cargo, aún no contando con el apoyo popular, es más la acción de un déspota, un intento de mantenerse en el poder todo el tiempo que pueda, que el de un servidor público, que eso es lo que es y para ello fue elegido.