Imagen bajo Creative Commons en el Flickr de laian

Primer post “decente” del año. Ando bastante atareado, espero que cuando reciba el iPhone pueda bloguear más desde cualquier lugar. Pronto haré un post chungo de esos de recopilaciones para ponerme en orden. Hoy quiero centrarme en el título del post, que desvaríe a otras cosas o no, no puedo asegurarlo tan tempranamente.

Resulta que ayer estuve leyendo este interesante post en Bocabit.com sobre la Web 2.0 Suicide Machine y se me ha ocurrido pensar, ¿por qué no tengo Tuenti? Recuerdo que llevo casi un año sin estar esa red social, pero no recuerdo si fue antes o después de cumplir los ídem años, es decir 20. El caso es que ya llevo desde hace un año sin Tuenti y no me arrepiento de ello.

Siempre se dice que es de sabios rectificar, ahora no lo voy a hacer (al menos con este tema), sólo voy a reconocer que he sido un poco “talibán 2.0“. Quiero decir que he sido bastante estrecho de miras con el tema de las nuevas tecnologías e Internet y puede que incluyese en ello a Tuenti. Pero el caso es que hay vida después de la red social española. Si, es cierto que mi vida 1.0 se ha visto un poco resentida con ese cambio, pero también es cierto que da un punto interesante a la vida ;).

En cuanto a las razones, no recuerdo muy bien por qué fueron. Creo recordar que una de ellas fue que no me gustaba que vieran fotos “comprometidas”, en cualquier sentido. Ahora podéis decir (y alguno, si es que alguien lee esto, lo dirá) “pero aunque te vayas sigue habiendo fotos tuyas y la gente las puede ver. Si, es cierto amigo tocapelotas, pero ojos que no ven, corazón que no siente y si no estoy etiquetado, pueden no reconocerme. Anda que no hay infiltrados en las fotos, yo siempre salgo en las esquinas. Otra razón fuerte, y es la que mantengo a día de hoy, es que se vive bien sin Tuenti. Bastante tengo ya con Twitter, como para volverme a meter.

Las redes sociales son como un gran bar, pero sin bebida

Ahora es cuando pienso que fui uno de los primeros de mi entorno en entrar en esa red social. Cuando me invitaron y acepté, nadie sabía lo que era, un mundo desconocido por explorar y conquistar. De mi colegio (en aquel entonces estudiaba Bachiller) no completábamos una pagína de perfiles, de mis amigos, a excepción de la persona que me invitó, nadie tenía. Poco después, el tema se fue extendiendo y hasta gente que prácticamente no sabía lo que era un Windows se metió y al poco eran profesionales del tema. Con todo el tinglado montado y un año y algo después, decidí marcharme de ahí. De nuevo, fui el primero de mi entorno en hacerlo, me tacharon de loco y me auguraron un destino de marginado, Bori “el destuentizado”. Era raro que, cuando sacaba una foto, me pidieran el tuenti para verla y respondiese: “no, no tengo Tuenti”, me preguntaban por qué y no sabía que responder. Eso si, ayuda a entablar conversación con mujeres ;). Hoy, hay más gente que se larga de ahí, poco después de mi, algunas personas siguieron mi ejemplo, pero pronto volvieron a caer y ahora piensan en hacer lo mismo. Incluso un buen amigo mío, que prácticamente vivía en Tuenti, y a todos se nos hace raro imaginárnoslo sin él, anuncia que se marcha, tampoco sabe la razón.

En fin, que un día hubo una razón para salir de ahí, ahora la costumbre me retiene en esta orilla. Por suerte, cada vez más barcos hacen el camino para reunirse con los “destuentizados” y Twitter crece por momentos. No es la primera vez que hablo de este tema, ya escribí un post, que incluso llego a ser portada de Bitácoras.com (y me llenó de orgullo y satisfacción), pero esta vez lo hago desde un punto de vista moderado y menos talibanizado, al menos eso creo.

Ahora la pregunta es: ¿tienes Tuenti?