A estas alturas nadie debería extrañarle que estudie periodismo, lo digo porque es una de las cosas que ayuda a meterme en una categoría, la de estudiante, más que periodista, aunque en algunos sitios se empeñen en licenciarme antes de tiempo. Y debido a esta deformación profesional de vez en cuando me da por pensar sobre ello, más que nada sobre la deriva de los medios, a dónde se dirige la profesión y dónde me voy a poder meter yo a achicar agua. Porque creo que en España el nivel de los medios de comunicación no raya lo brillante, más bien lo contrario y se encuentra en una caída, quizás no muy prolongada, pero caída al fin y al cabo. La credibilidad de los medios está bajando y se empieza a vislumbrar la importancia del periodista, como persona y profesional, por encima de la marca. Por poner un ejemplo, antes hablábamos de tal noticia que salió en el Ideal de Granada y ahora comentamos que Javi Barrera ha escrito un gran reportaje en su periódico, el Ideal.

Vamos a jugar a las elucubraciones y vaticinios. En este juego, tan divertido, me la voy a jugar por el auge de la importancia del “periodista anónimo”. ¿A qué me refiero con “periodista anónimo”? Muy sencillo, a los redactores de los medios de comunicación, más concretamente de la prensa escrita o digital, alejados de las estrellas como pueden ser, Arturo Pérez Reverte, Matías Prats o Iñaki Gabilondo, profesionales reconocibles en cualquier ámbito y fácilmente identificables. Hablo de gente como puede ser Jon Laiseca (@jonlaiseca en Twitter), Jesús Martínez (@jesusmargon en Twitter), el propio Javier F. Barrera (@juanlarzabal en Twitter) o Mirentxu Mariño (@mirenm en Twitter) que gracias a un trabajo paralelo, un hobby, empiezan a ser conocidos y valorados por una parte de la sociedad, debido a su actividad en redes sociales.

Imagen obtenida de la cuenta en Flickr de Ruta N Medellín (CC)

Creo que el futuro del periodismo se aleja cada vez más de las grandes cabeceras, a eso le añadimos la crisis de los medios, agudizada por la económica, y encontramos un micromedio en cada profesional. Como ya he mencionado, antes nos fiábamos más de la marca, es decir, creías más a El País que, por ejemplo, a La Gaceta de Intereconomía, pero el proceso está cambiando y nos vamos a empezar a fiar más de los profesionales independientemente del medio en el que trabajen. Ahora podemos mantener conversaciones de una manera accesible, gracias a Internet, con los autores de las noticias y los reportajes, de hecho en la edición digital del diario ‘Marca‘, los redactores firman con su nick de Twitter para conversar con sus lectores. Es una manera fácil y rápida de acceder a sus opiniones, sus textos y, en el caso de tener, a sus blogs.

Con el sensacionalismo que asola los informativos televisivos, que solo parecen emitir sucesos y muertos en diferentes conflictos o desastres naturales, revalorizar a la persona es una forma de revalorizar el periodismo, puesto que una cosa es lo que la casa diga y otra es lo que el trabajador piense y en muchos casos, para poder comer hay que tragarse algunos principios y seguir adelante con lo que te dicen. Por poner otro ejemplo, para mi, la cara de la crisis de los controladores fue Cecilia Encinas (@ceciliaencinas en Twitter), una periodista que gracias a su cuenta de Twitter va a poder hacer un mayor y mejor seguimiento de las noticias que ofrezca cuando no está en pantalla, lo cual no hace si no aumentar el valor y la labor periodística de la persona, dejando a un lado el medio, con su tiempo y/o espacio finito de noticias.

¿Hacia dónde se dirige el periodismo? No lo sé, pero me gustaría creer que marcha hacia la individualización de la profesión, en dotar de más herramientas al periodista para cubrir las noticias y que se reconozca más la marca personal del periodista y la cabecera para la que trabaja esté diluida. Cuando cojo El País, hay muchas noticias que al leerlas tengo que mirar quién la escribe mientras pienso, esto es de Rosa Jiménez Cano (@petezin en Twitter), si encuentro algún reportaje sobre Twitter o pseudociencia en ‘El Correo’, voy rápidamente a averiguar si el bueno de Luis Alfonso Gámez (@lagamez en Twitter) es el responsable de dicho escrito o en verano, mientras se disputa el Tour de Francia, leo ‘El Mundo’, porque me gusta como escribe Jon Rivas (@jonjrivas en Twitter). Sé en qué medios trabajan y la función que desempeñan en ellos, pero eso no impide que me interese más quién escribe que dónde y eso es lo que va a salvar el periodismo, las personas…