El 19 de marzo es festivo en muchos puntos de España, pero no lo es una fiesta nacional, es fiesta en algunas comunidades como Galicia, Murcia, Castilla La Mancha y como no, el día de las Fallas, en la Comunidad Valenciana. Por curiosidad el 25 de julio es día festivo en todo el país, se trata del Día de Santiago, el patrón de España. Aquí en Euskadi no se celebra el Día del Padre o el Día de San José, porque se cambió la fecha, decidieron trasladarla hasta el 25 de octubre, Día de Euskadi, que se conmemora la aprobación del estatuto de autonomía. ¿A qué viene todo esto? Pues a que seguimos manteniendo fiestas católicas en un país laico.

Obra de Salvador Viniegra, de dominio público

También Navidad y Año Nuevo, basados en la tradición cristiana y el calendario gregoriano, son celebrados como fiesta nacional. El problema es que vivimos en un país que no tiene una religión oficial, tal y como recoge el Artículo 16.3 de nuestra Constitución. Y celebramos varios días católicos del calendario, entre ellos el 25 de julio, el patrón de España. El 19 de marzo, el pasado sábado, se habla del Día del Padre, una celebración mercantilista como dicen muchos. Lo que yo quiero con este post es rendir un homenaje tardío a un elemento imprescindible y especial de nuestra Historia. Hablo de la primera constitución promulgada en España, el 19 de marzo de 1812, hace 199 años, estamos a punto del bicentenario. Es curioso que para levantarse contra los invasores franceses, los españoles decimonónicos decidieran redactar y promulgar una constitución, un conato democrático para una ocupación extrajera. ¿Podría llegar a compararse con lo que está pasando en los países árabes? No me atrevo a aventurar tal cosa.

Por mi parte y para acabar, quiero realizar mi pequeño homenaje, primero con el preámbulo gaditano del hace casi doscientos años y segundo con el texto que encabeza nuestra actual Carta Magna.

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on Fernando Séptimo, por la gracia de Dios y la Constitución de la Monarquía española, Rey de las Españas, y en su ausencia y cautividad la Regencia del reino, nombrada por las Cortes generales y extraordinarias, a todos los que las presentes vieren y entendieren, sabed: Que las mismas Cortes han decretado y sancionado la siguiente;

CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLAEn el nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo autor y supremo legislador de la sociedad.

Las Cortes generales y extraordinarias de la Nación española, bien convencidas, después del más detenido examen y madura deliberación, de que las antiguas leyes fundamentales de esta Monarquía, acompañadas de las oportunas providencias y precauciones, que aseguren de un modo estable y permanente su entero cumplimiento, podrán llenar debidamente el grande objeto de promover la gloria, la prosperidad y el bien de toda la Nación, decretan la siguiente Constitución política para el buen gobierno y recta administración del Estado.

Don Juan Carlos I, Rey de España.

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todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: Que las Cortes Generales han aprobado y el Pueblo Español ha ratificado la siguiente Constitución:

La Nación Española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las Leyes conforme a un orden económico y social justo.

Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la Ley como expresión de la voluntad popular.

Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.

Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.

Establecer una sociedad democrática avanzada, y

Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente Constitución.

¡¡¡QUE VIVA LA PEPA!!!