Es noviembre, pero parece que estemos en plena Navidad. Cada vez se adelantan más esas señaladas fechas. Luces en las calles, villancicos en las tiendas, frío en las ciudades y felicidad por doquier. Lástima que algunos no se hayan enterado que todavía falta UN PUÑETERO MES para ello. no me malinterpretéis, me gusta la Navidad, es un tiempo de volver a ver a la familia, comer bastante copiosamente, disfrutar de algún que otro regalillo…, pero es que no estamos ni en diciembre y ya nos bombardean con ella.

Llevamos varios meses escuchando que tenemos que apretarnos el cinturón, vivimos una mala época económica, estamos en crisis… Pero resulta que los ayuntamientos se gastan auténticas fortunas en la iluminación navideña, no solo en el hecho de colocarlas  y eso, que de lo malo malo, puede crear pequeño empleo, si no el comprar nuevas luces (como en Barcelona) y sobretodo, el derroche de tenerlas encendidas más de un mes. Es una auténtica vergüenza. Además a eso sumamos el hecho de que nos ataquen directamente vía publicidad con adornos, regalos y demás parafernalia navideña que sale por un ojo de la cara y no tiene mucha utilidad de febrero a noviembre.

Repito, no odio la Navidad, sólo en lo que se está convirtiendo. Hay demasiada hipocresía sobrevolando estas época del año y no es que me guste especialmente. Lo dicho, ¡¡¡todavía queda un mes!!!